Trasfondos espirituales de la transformación de la Tierra

Posted by on Mar 19, 2013 in Artículos | Comentarios desactivados en Trasfondos espirituales de la transformación de la Tierra

Trasfondos espirituales de la transformación de la Tierra

Trasfondos espirituales de la transformación de la Tierra
Thomas Mayer
Del libro: Vivencia transformación – Narraciones y textos que testifican sobre la época
(Erlebnis Wandlung – Berichte und Texte einer Zeitzeugschaft)

Traducción: Dora Kreizer

Introducción

Desde 1990 me ocupo de lo que hace a la transformación de la Tierra. Por entonces todavía no pensaba en el concepto “transformación de la Tierra”, éste recién llegó con los años. En mis prácticas meditativas vivencié que en lo espiritual acontece un proceso que en aquél momento denominé “el nacimiento de un nuevo planeta”. Intenté comprender este acontecimiento, intenté describirlo y di algunas conferencias sobre el tema1. En el 2000 dejé de hablar de esto pues sentí estar hablando a una pared. Nadie comprendía de qué estaba queriendo hablar. Aunque el nacimiento del nuevo planeta para mí era una realidad palpable, no contaba con la posibilidad de expresarla y presentarla a otros. Las palabras sonaban abstractas o insuficientes, eran tomadas, a lo sumo, por cortesía.

Cuando leí los libros de Marko Pogačnik sobre la transformación de la Tierra en la primavera del 2003 y escuché sobre las vivencias de otros geomantas, se me hizo la luz. ¡Ellos perciben el nacimiento del nuevo planeta!¡Todo aquello que yo vivencio espiritualmente en mi interior, ellos lo perciben en fenómenos del mundo etéreo y astral! ¡Cuánto festejé aquél momento! Yo casi había aceptado el hecho de tener que llevar un inenarrable misterio a la tumba. Ahora se veía la revelación de ese despliegue que era vivenciado por otras personas en unos detalles para mí inimaginables.

Gracias a este encuentro pude sutilizar mis percepciones. Al principio, había subestimado muchas veces su importancia. Con el paso de los años recién pude decodificar muchos aspectos más. Percibir, es una cosa, comprender las percepciones, es otra. Para comprender, la Antroposofía –la ciencia de los mundos suprasencibles− fue para mí, una ayuda insustituible. La comprensión obra sobre las percepciones y las sutilizas.

Cuando los resultados de las investigaciones espirituales también pueden ser vividos por otros es ideal. A mi entender esta es la base para el aspecto científico de la investigación espiritual. Pero últimamente me quedó claro que en la práctica esta pretensión sólo se da en el caso de fenómenos muy simples. En el caso de cuestiones complejas, muchas veces es difícil encontrar las vías adecuadas para la vivencia. Para eso nuestras capacidades todavía no están suficientemente desarrolladas. Pero el intercambio igual es enriquecedor y puede ser una guía. Es en este contexto que quiero describir los aspectos de la transformación de la Tierra que llegaron a ser más asequibles para mí. Algunos de ellos fueron más duros de roer, de modo que hube de dedicarles mucho tiempo.

El nuevo éter crístico – la aparición de Cristo en el mundo etéreo

El éter es la fuerza formadora de la vida de la cual se compone todo lo físico. La geomancia y la Antroposofía distinguen cuatro clases de éteres: de fuego, de aire, de tierra y de agua o éter calórico, lumínico, químico y vital. Yo percibo un quinto tipo de éter al que denomino éter crístico. La primera vez que vivencié este éter fue en 1996. Este hecho fue precedido por un largo tiempo de preparación. En aquél momento escribí en mi diario:

El domingo 15 de marzo de 1996 tuve una vivencia al despertar que todavía me ocupa mucho. Fue la aparición de Cristo. Por una parte, mi mirada era absolutamente sensoria, es decir que yo miraba a la Tierra. A su vez yo estaba en el elemento del pensar puro. Pensaba la Tierra. La percepción sensoria era del tipo pensamiento. En ese estado se compartió Cristo conmigo. De inmediato quedó claro que era Cristo. Desde entonces sé que Cristo vive en el pensar. Allí es su hogar. Pero en un pensar que es absoluto en sí mismo, no hay nada a la par, es un pensar que está en sí mismo, que se incluye a sí mismo. En un pensar en el más elevado estado de conciencia, tan consciente como una percepción sensoria. En este estado de conciencia está Cristo. Tiene gran fuerza pues vive en sí. Y es luz, clara luz-de-la-conciencia. Cristo es el espíritu de la Tierra, pero recién lo vivencio cuando vivo más profundamente en la Tierra, cuando me conecto con las observaciones de los sentidos como con un pensar que se registra a sí mismo.

Este balbuceo sólo llega a transmitir un atizbo de la sagrada seriedad de esta vivencia. Se trató de un punto de toque para mi vida espiritual, un verdadero punto de anclaje. Cuando aquí hablo de pensar, no me refiero al pensar intelectual sino a claridad de conciencia, máxima atención. Pensar aquí significa: actividad consciente que se auto percibe. Antes de llevarme a ese estado, no me percato de que pienso y para ser exactos, tampoco puedo hablar de pensar. De tal actividad de la conciencia que se percibe a sí misma, no sólo surgen pensamientos, sino también las percepciones sensorias. Si hablo de Cristo en este lugar, las representaciones imbuidas de religiosidad son más bien escollos. A Cristo lo vivencio como al Ser espiritual que compenetra todo el cosmos, a todas las jerarquías angélicas, a todos los seres elementales, a casi todas las potestades adversas. En la jerarquía espiritual se trata de la fuerza más grande y versátil.

Desde entonces en la meditación siempre volví a practicar la vía de la conciencia hacia la vivencia del Cristo etéreo. La “suerte de principiante” por supuesto no se ha vuelto a repetir, se ha transformado en un destello de esperanza para los trechos áridos. Entonces parto de una percepción sensoria concreta y me concentro en mi propia actividad en la percepción. Esta actividad propia por lo general la olvidamos por completo pues los contenidos de las percepciones suelen imbuirnos y creemos que las percepciones fluyen desde afuera sobre nosotros. Al respecto hasta ahora solo pude comprobar que no hay percepciones que no haga yo mismo. Cuando medito mi propia actividad perceptiva y despierto en ella, vivencio un emanar. Vivencio que yo produzco las percepciones. Es la misma vivencia como cuando pienso un pensamiento y al mismo tiempo vivencio la producción del pensar meditativamente. A este emanar de las percepciones inmediatamente se adosa que me siento nadando en Cristo. Participo de algo más elevado. Esto significa que percibir en este sentido no es un proceso personal, sino un proceso cósmico, del cual participa Cristo.

Durante años supuse que aquí se trataba de algo puramente espiritual ya que llego a esta vivencia sólo mediante una conducción del yo. Pero ahora me queda claro que aquí me muevo en el plano etéreo. Pero no se trata del éter normal, sino de un éter “yoizado”, un éter espiritualizado. De acuerdo con lo que he vivenciado, este éter crístico presenta las siguientes características:

Se siente como cristal de roca, puro, claramente estructurado, transparente lechoso blanco, luminoso y nutricio.
Al éter crístico lo vivencio fluyendo desde mi corazón y al mismo tiempo desde mi frente. Durante la experiencia también está involucrada la espalda desde la altura del corazón hacia arriba alcanzando una altura bastante más arriba de la cabeza. En esta área se comprime.
Sólo se presenta en la forma Yo, es decir que sólo puedo engendrarlo yo mismo y vivenciarlo en esa procreación. No lo puedo mirar desde afuera. Siempre noto claramente, él es mi punto, emana de mí — en él al mismo tiempo vive algo supra-privado, algo que me sobrepasa, es decir, el Ser de Cristo.
El éter crístico siempre viene acompañado de una vivencia de libertad. Él es el éter
de la libertad, que no se apoya en nada más que en sí mismo.

El éter crístico es el lado interior etéreo de la fuerza de concentración dirigida hacia el mundo de los sentidos. Primero vivencio la fuerza concentrada dirigida hacia el mundo de los sentidos. ¿Qué es esta fuerza de concentración? Cuando la medito y la capto en mayor profundidad, puedo llegar a vivenciar el éter crístico. Todavía no comprendo por qué esta vivencia surge más fácil al poner la fuerza de concentración en percepciones sensorias, que al ponerla en un pensamiento o en una frase.
El éter crístico participa de cada percepción etérea. A través de él puedo percibir otras creaciones etéreas. Esto durante mucho tiempo no lo había notado ya que tener percepciones etéreas en sí es difícil.
Tengo la impresión que el éter crístico es la base para la nueva clarividencia etérea natural. Para poder percibir otros tipos de éteres tengo que llevar conmigo la atención y la conciencia yoica que me obsequia el mundo de los sentidos. Los otros tipos de éteres no me otorgan esta atención y conciencia yoica por lo que por lo general están escondidos. El me despierta en el mundo etéreo — pero ¡sólo si lo focalizo! De ese modo hace visibles para mí a los otros tipos de éteres. Como el éter crístico en principio está a disposición de todos, las percepciones etéreas hoy día son posibles con poca preparación. Tengo la impresión que esto antes sólo era posible después de una larga ejercitación o iniciación, o en casos individuales gracias a una predisposición innata.
El grupo de los nuevos seres elementales crísticos que luego describo, pueden ser reconocidos porque su envoltura etérea consiste del éter crístico.
Conozco algunos lugares que están fuertemente impregnados del éter crístico. Éstos casi no se sienten como materiales y me maravilla que a pesar de ello todavía puedo percibir materia. Evidentemente el éter crístico eteriza el mundo físico.
No puedo decir, desde cuándo es posible percibir este éter crístico. Yo por primera vez lo vivencié en 1996, pero tengo la impresión que este momento tiene que ver ante todo con mi propia edad (por entonces yo tenía 30 años) y mi propio desarrollo. Rudolf Steiner en 1911 dijo que hacia fines del siglo XX, Cristo volvería a aparecer en lo etéreo. Cristo es el Yo cósmico. Cuando Él se presenta en lo etéreo, le otorga cualidad yoica al éter, lo cual hace comprensible las cualidades particulares del éter crístico2.

Cómo se presentan los seres elementales crísticos

La transformación de la Tierra obra con mucha potencia en el ámbito de los seres elementales. En la naturaleza se conocen seres terrenos, acuáticos, aéreos e ígneos. Entretanto en todas partes hay un quinto grupo de seres elementales, son los seres elementales crísticos. Yo me apercibí de esto a través de Wolfgang Schneider y Fritz Bachmann en el 2003. Ambos pudieron observar que la formación de estos nuevos seres elementales recién comenzó poco antes del cambio de siglo.

Yo practico regularmente para percibir a estos nuevos seres elementales y pude hacer estas experiencias:

Los encuentro en todas partes, en casi todos los parques, en casi todas las calles, en casi todas las habitaciones.
Pertenecen al elenco estable de la danza de los seres elementales de la naturaleza donde se insertan muy bien. Es como un grupo nuevo de instrumentos en la orquesta, que modifica el sonido total del mundo elemental. Posiblemente los “antiguos” elementales han sido transformados por los seres elementales crísticos. Lamentablemente no puedo comparar el antes con el después.
Yo la mayoría de las veces los vivencio así: Ellos irradian armonía sobre el paisaje, mansedumbre liberadora, bondad y santidad. Al alma humana le otorgan un efecto bienhechor, liberador, equilibrante y sanador. Siempre siento que llegan a mi corazón, en especial al chakra del corazón, tanto al anterior y como al posterior. Además muchas veces llegan al chakra laríngeo. En el pecho y a la altura de la garganta siento como estar envuelto en algodón. El gesto del movimiento es vertical, el estar erguido y a su vez la horizontal, el estar expandido sobre el panorama. La sustancia, dependiendo de la individualidad del ser elemental, algunas veces es dorada o blanca, líquida viscosa o aérea. Cuando miro de modo etéreo vivencio su forma etérea como un óvalo erecto brillante que consiste del éter crístico descripto más arriba.
Varias veces les pregunté a estos seres elementales: ¿de dónde provienen? Y siempre fui guiado hacia un ámbito, del que sólo puedo decir: ésta es la sustancia de Cristo. Por eso la denotación “elementales crísticos” me parece la más apropiada. Son los representantes de Cristo en el mundo etéreo.
Más de una vez vivencié a un ser elemental crístico como quieto, embalado. Recién después del encuentro cordial y el saludo llegó a desplegarse y se amplió. Yo lo entendí así: como que estos seres elementales quieren ser activados por seres humanos. Se trata de un “ofrecimiento” del mundo espiritual. Pero nosotros también tenemos que extender la mano.
En el transcurso de dos años pude visitar siempre de nuevo a muchos de estos seres elementales — en Hamburgo, en Kempten, en la casa de estudios Rüspe y en la casa para seminarios Quellhof. En estos casos pude vivenciar que doblaron y cuadruplicaron su circunferencia espacial. Entretanto en Hamburgo y en Kempten ocupan un espacio de más de 200 metros de diámetro. Si esto sigue así, en unos años todo estará lleno de elementales crísticos. Pero no puedo decir si la amplificación de estos elementales está en su propio ser o si se debe al obrar de asiduos contactos humanos.

En el otoño de 2004 visito una presentación de eurytmia en Bremen. Eurytmia es un arte espiritual del movimiento, que proviene de la Antroposofía. Cuando el grupo eurytmisó una poesía de Steiner, vivencio, cómo desde allí surge un ser elemental. Este ser elemental es un ser crístico y desde entonces es un acompañante duradero para mí. Hoy simplemente lo llamo “Cristo”. Siempre lo encuentro delante de mí algo hacia la derecha a una distancia de 70 cm en mi aura. A través de “Cristo” puedo vivenciar con mayor facilidad seres elementales crísticos en la naturaleza. Simplemente presto atención a cómo se conduce “Cristo”. Si fluye con el ser que se presenta en la naturaleza, éste posiblemente es un ser crístico, en caso de no fluir junto con él, por lo general se trata de otro ser elemental. Pero Cristo ante todo es una ayuda interna para permanecer en mi centro. Siempre está en equilibrio y de buen talante, ante todo en situaciones delicadas o que representen cierta dificultad espiritual. Un acompañante tan “cool” es de mucha ayuda. Su surgir lo explico así: Cristo pudo obrar en el interior de la eurytmia −que quiere ser un recipiente para el mundo espiritual− y en un momento singular apareció el ser elemental. Como posiblemente yo haya sido el único en el salón que se percató de él y como en mi aura todavía había espacio vacío, vino hacia mí.

La nueva conexión entre seres humanos y elementales

Durante las últimas centurias los seres humanos se han distanciado de los elementales. Los seres elementales han desaparecido de la conciencia humana. A través de la transformación de la Tierra, a mi entender, comienza un nuevo capítulo para el trabajo mancomunado entre seres humanos y elementales. Por una parte, son muchas más las personas que perciben seres elementales: por año dirijo más de treinta cursos sobre meditación antroposófica. En ellos siempre incluyo ejercicios de percepción astral y etérea. Me asombra siempre de nuevo que esto funciona y cuán diferenciadamente perciben las personas. Mi impresión es que hace diez años esto no habría podido ser de este modo.
Por otra parte, también vivencio por parte de los seres elementales de la naturaleza, que éstos tienen gran interés por contactarse con los seres humanos, que se muestran dispuestos y se acercan a ellos.

Quisiera describir determinado aspecto de este nuevo trabajo aunado, que vivencié por primera vez en el verano de 2005 en un viaje a los lagos Plitvic en Croacia. Este milagro de la naturaleza es un intrincado paisaje anímico lleno de cataratas y solaces acuáticos. El paisaje para el alma se fue formando por piedras que crecen. El crecimiento de las piedras resulta gracias a una especie de algas. Lo que no queda claro es porqué sucede en esta parte del río y en otras partes no se da con tanta fuerza.

Durante dos días contemplamos este milagro. Busqué algunos seres acuáticos más bien grandes, me conecté con ellos desde el corazón y les pregunté por su origen. Cada vez los seres acuáticos me guiaron hacia un ambiente de una resonante multitud devota, orante y hacia un ser humano de las esferas, un muerto muy desarrollado. Los seres acuáticos no me guiaron hacia un ser angélico, del tipo que veo cuando le pregunto a los seres de la naturaleza por su origen. De a poco se me fue aclarando la situación. Hace alrededor de 500 años tiene que haber vivido en las inmediaciones de los lagos una pequeña comunidad en un retirado convento. En su centro, una santa mujer. El secreto de esta comunidad era la dichosa beatitud y el afectuoso cariño de su oración meditativa. Con esta sustancia fueron compenetrados los seres elementales de las inmediaciones. La comunidad se ocupaba de la cuestión de cómo puede ser atendida la religiosidad del pueblo en el futuro. En el tiempo en el que vivió la comunidad se pusieron las bases de estos impulsos y de estas fuerzas, en la etapa post mortem los mismos se desplegaron. La entrañable oración para los seres elementales se desplegó como un nuevo fundamento sobre el cual pararse. Ya no se paran sobre el ser angélico, sino que ahora están en los espíritus de los seres humanos de esta comunidad que ahora están en las esferas. Y la cuestión de la atención de la religiosidad se desplegó en el crecimiento de las piedras y en la creación de este milagro de la naturaleza. Todos los años el lugar es visitado por cientos de miles de personas, quienes a pesar de portar cámaras y videos son tocados en lo más profundo de sus almas por la santa religiosidad del lugar. A quien busque una constancia emocional de la existencia de Dios, le aconsejo visitar los lagos de Plitvic en Croacia.

En este lugar me quedó clara la futura conexión entre seres humanos y elementales. Los seres angélicos se van retirando paulatinamente de la tarea de guiar a los seres elementales y le transfieren la tarea a los seres humanos. Éstos no tienen por qué conocer los detalles, para eso están los seres elementales. Los seres humanos tienen que aportar la voluntad, la idea y la conexión espiritual.

Ahora podríamos preguntar: ¿Qué tiene que ver este ejemplo de hace más de 500 años, con la transformación de la Tierra que se supone empezó en los últimos diez años? Yo pienso: cada desenvolvimiento tiene sus predecesores. A la mayoría de los aspectos de la transformación de la Tierra también será posible descubrirlos antes. Sin embargo, estos aspectos ahora se han generalizado mediante la transformación de la Tierra.

Desde mi vivencia en los lagos Pilvic tengo presente este aspecto cuando me encuentro con seres elementales. Desde entonces siempre me vuelvo a encontrar con seres elementales que están a nivel del ser humano o quieren estarlo. Por ejemplo recuerdo a un grupo grande de enanos en el centro cultural de Stuttgart Forum 3. Ellos sufrían por el hecho de estar apartados del mundo angélico pero sin haber encontrado aún un verdadero fundamento humano, habiendo quedado por eso en el aire. Luego vivencié una especie de digestión dentro de mí y cómo luego los enanos estaban más contentos. Por el hecho de haberlos percibido con el calor de mi corazón y la luz de mi atención y haberlos compenetrado de ésta, lograron el nuevo fundamento que anhelaban. Tengo que partir de la base que permaneceré unido a este grupo de enanos por un largo tiempo.

En lugares en los que acontecen encuentros espirituales, casas de congresos, granjas, etc. muchas veces he vivenciado seres espirituales que son portados por seres humanos. Las personas no siempre son conscientes, aquí alcanza la bondad y la atención reverente. Además comprobé que estos seres elementales que se asientan sobre bases humanas muchas veces tienen una muy fuerte conexión con Micael y reciben fuerzas de él. Ya existen seres elementales micaélicos. Yo lo entiendo así: Si nosotros, los seres humanos, en libertad elegimos llegar a ser portadores de la Tierra, entonces Micael, el ángel de la libertad, nos cubre las espaldas y pone su fuerza a nuestra disposición.

La decisión voluntaria para con el nacimiento del nuevo planeta
La conferencia suprasensible de Micael

En 1990 comencé con un trabajo de investigación sobre la realidad del “yo”. Tomé conciencia de que nuestro yo normal sólo es un concepto. Pero ¿adónde está entonces la realidad del “yo”? Como todos nos tenemos por un “yo”, se trata esta de una pregunta existencial. Supe enseguida que esto no se resuelve simplemente con un pensar intelectivo puesto que no estaba buscando pensamientos para el yo sino una experiencia del yo. Aquí un yo reflejo –reflejado en percepciones de los sentidos, representaciones, sentimientos, etc.− no me alcanzaba, yo quería encontrar al “yo puro”. De modo que comencé un camino meditativo y, mediante el aumento de la concentración, intentaba llegar a un estado de conciencia en el cual sujeto y objeto fuesen uno, en el cual la atención pura se contuviese a sí misma. En este proyecto me acompañó y estimuló Ángela, mi querida pareja, que falleció en 1990 a raíz de un accidente de tránsito, de modo que desde ese momento tuve un puente vivo hacia el mundo espiritual. A este proceso lo describí para mí en un pequeño librito que titulé “Ilusión y realidad del yo”.

El yo es supra-personal

Por supuesto tuve grandes problemas para mantenerme en la atención que se contiene a sí misma sin asidero físico. Durante años no progresé nada. Luego murió mi hijo Alberto en el octavo mes de gestación. Al día siguiente funcionó. Mi primera sensación fue: éste es un regalo de Albert. Hoy sé que cuando medito, él casi siempre está actuando en el aura de mi espalda. El medita conmigo y sin él me es más difícil.

Con el apoyo de Albert pronto noté que el yo real no es nada personal sino algo supra-personal y cósmico. Cuando en la meditación me podía sostener en la atención pura que se contiene a sí misma, me vivenciaba en un ámbito más allá de todo despertar personal. Lo personal –todas mis representaciones y recuerdos− ahora pasaba a ser un obstáculo para moverme libre y estar despierto en el mundo espiritual. En marzo de 1993 lo describí así:

Siempre vuelvo a tomar este camino de la realización de mi yo para lograr seguridad en la vivencia de este ámbito nuevo para mí. Pero cuando más estabilidad logro en el mundo supra sensible tanto más se intensifica la fuerza de adhesión a mi persona, lo cual me nubla el ‘entorno’ supra sensible. (La palabra entorno es adecuada aunque al mismo tiempo no lo es. Pues este entorno supra sensible soy yo en la auto-percepción del yo, por otra parte la palabra entorno en la vida diaria denota el espacio a mi alrededor, o sea, fuera de mí). Hasta ahora avancé con fresca ingenuidad y sin temor, pero ahora se apodera de mí un profundo horror que no me permite dar el siguiente paso decisivo. Ahora tengo que separarme de este paquete de fuerzas o sustrato de recuerdos que hacen a mi persona, que me enlaza con firmes ligaduras. Pero me vivencio frente a la nada. Si ejerciese esta separación, daría el paso hacia la nada, con el peligro de llegar a ser nada y permanecer siendo nada. Tengo que matarme a mí mismo. Esto me horroriza. Siempre que me realizo vivencio que estoy ante un espacio infinito vacío o solitario, pero que de algún modo muy singular es como un punto al cual debo entrar. (Aquí no me refiero a un sueño, sino la vivencia de un acontecimiento real en el sueño). Esta vivencia en el sueño consistía de lo siguiente: yo me realizaba y vivenciaba el horror, que ahora conocía, ante el salto hacia la nada. Sin embargo este horror era más potente que hasta ahora pues vivencié la certeza de que este salto es ineludible y que el mundo en el que vivo a diario también tiene que entrar allí, que tengo que exterminar el mundo y a mí mismo. Y que esto acontecerá pronto. ‘Todo debe y tiene que ser exterminado en un tiempo no demasiado largo’,
veía esta sentencia ante mi alma como un presagio. Esto me puso muy triste. Al despertar estaba bañado en sudor, mis miembros estaban acalambrados y desde entones
la vivencia del sueño descansa cual certeza en mi alma.

La realización del yo espiritualiza al mundo

En la vivencia del sueño que relato se anunciaba que la realización del yo no sólo se trata de una cuestión individual, sino que transforma al mundo, espiritualiza a la Tierra. Yo sé que esto se contradice con los hábitos de pensar actuales. Esto se debe a que partimos de la base de un mundo que consiste de sí mismo y que los individuos están separados de él. Esta creencia dual está profundamente arraigada en el alma. Yo mismo me debato desde hace decenios con ella y siempre vuelvo a encontrarla en algún recóndito lugar de mi alma en que anida.

En contraposición a esta creencia he llegado a entender que el mundo y la representación del yo, sólo surge a partir de la rotura del yo real. El mundo es el yo real que se niega a sí mismo, que entonces surge en la conciencia como dado. Cuando el yo se realiza, se disuelve el olvido de sí mismo y el mundo es yo, es decir, espíritu que se produce a sí mismo. El mundo entonces deja de ser una cosa fuera de mí, sino que llega a ser seres espirituales individuales y concretos que están en mí. En la geomancia y en la Antroposofía se practica la percepción diferenciada de estos seres espirituales.

Además comprendí que para el ser humano individual la meta del desarrollo individual más allá del umbral hacia el mundo espiritual, es el despertar en el yo cósmico, supra personal. Pero cuando despierto en el yo cósmico, lo transformo. Y como el yo cósmico no se limita a una sola persona, se transforma todo el mundo. De modo que el desarrollo personal no es un asunto privado que pueda ser llevado a cabo en soledad en el propio espacio, sino que siempre es una transformación del mundo.

Para el mundo se ve de este modo: la forma en la que el mundo se nos presenta en la actualidad, es la consecuencia de la forma de nuestra conciencia. En idioma esotérico, los planetas son formas de conciencia. El planeta Tierra es la conciencia de las cosas. Esta forma de conciencia actual consiste justamente en que es inconsciente de sí mismo y que por ende no sabe nada de cuán conectado está con la forma en la que se presenta el mundo terrenal. Es por esto que pensamos que existe una Tierra independientemente de nuestra conciencia. Cuando espiritualizamos la conciencia en el yo real, también espiritualizamos el mundo: desarmamos la antigua Tierra y surge un nuevo planeta. Este planeta nuevo no consiste de la materia conocida. Su sustancia es exclusivamente movimiento del yo. A este planeta no se lo puede contemplar desde afuera, sólo se lo puede generar desde adentro.

En 1996 lo resumí así: “El descubrimiento del yo que se realiza es el punto de inflexión del desarrollo del mundo. Hasta ahora nos habíamos visto frente a la exteriorización del yo que se realiza, ahora comienza la interiorización de lo exteriorizado. El significado de este estado de cosas no puede ser minimizado, o dicho de otro modo: no podemos llegar a comprender cuán grandes son sus repercusiones.

La decisión para el nacimiento del nuevo planeta

Con las vivencias y conocimientos aquí expuestos creció en mí el más sagrado compromiso de asumir responsabilidad para el nacimiento del nuevo planeta. Me quedó en claro que se trataba de una decisión de la voluntad. Tengo que generar una fuerte voluntad que sea libre y pura. Atender a esta voluntad, fue mi ocupación meditativa por muchos años. Siempre sentía que eso era lo más importante que podía hacer en mi vida. Hay mucho que depende de que lo haga. La responsabilidad del desarrollo de la Tierra también es mía. A esta sustancia interior sagrada que llenaba mi alma, no puedo describirla en palabras. De todas formas transcribo algunas anotaciones de mi diario de aquellos años, de las que se puede llegar a vislumbrar algo:

No hay un antes de esta decisión, ninguna historia kármica previa. Aquí comienza un karma nuevo.
Esta decisión no tiene que fundamentarse en nada. Es el momento en el que surge el yo que se realiza. El hombre viejo tiene que morir, es la hora en la que nace el nuevo hombre.
Este es el núcleo de la cosa: mientras tenga puesta la mira en la ‘nueva tierra’, mi observación es externa y no encuentro un punto de partida.
Tengo que mirar hacia el yo que se realiza, ¡ésa es la fuente de energía! ¡El yo que se realiza es la nueva tierra! (30 de marzo de 1977).

El significado de la decisión de poner el fundamento de una nueva Tierra en la decisión de acoger la realización del yo que se realiza se me aclaró: De hecho es el comienzo, la hora del nacimiento de un nuevo planeta (Júpiter: construido de los cuerpos de los seres humanos). Este nacimiento es un hecho espiritual en el interior. Seguramente en mi actual vida este nacimiento sólo podrá ser un hecho marginal. Pero con la decisión del nacimiento surge un campo de fuerza que irá atrayendo lo demás.” (16 de abril de 1998).

La vivencia se fue intensificando cada vez más mediante una reiterada imaginación. El 13 de noviembre escribí: Hace años que al realizar unos ejercicios aparece cierta imaginación. Esta se presenta tan pronto medito en la actividad de la auto observación del pensar o del percibir. Se trata como de la imagen de apertura. Me maravilla: ¿Por qué surge? La imagen es un planeta redondo y brillante pero no encandila, es de color ocre, se halla suspendido en el aire pero nada hay a su alrededor. Una imaginación no habla. Una imaginación en sí es enigmática. Mientras tanto me apercibí de que se trata del nuevo planeta (estado de conciencia), cuyo nacimiento es el acontecimiento del siglo XX. Y depende de nosotros si llegaremos a ser habitantes de este planeta o no.

Mientras que hasta 1999 todavía sentía que tenemos que poner un punto inicial, más adelante tuve la sensación de que nos encontramos en medio de. El primero de agosto 2001 escribí:

Más allá del umbral: Vivir sobre la Tierra sumergida. El tercer milenio ha comenzado. ¿Cuál es nuestro lugar de destino? ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿De dónde venimos?
Venimos de la Tierra, pero esta con la finalización del siglo XX se hundió definitivamente. La destrucción de la Tierra fue el resultado del siglo XX. Hemos perdido nuestro lugar. Ahora obramos en favor del nacimiento del nuevo planeta que será nuestro futuro hogar. Este planeta nuevo es completamente distinto que la antigua Tierra, tan distinto que es difícil de creer.

Entonces, en 2003, conocí las narraciones de Marko Pogačnik respecto a la transformación de la Tierra y comenzó mi intercambio con otros geomantas. Sus narraciones fueron sorprendentes para mí. Hasta ese momento yo había estado bastante solo. No es muy fácil explicarle a alguien que en realidad la Tierra ya se hundió y que estamos trabajando en la conformación de un nuevo planeta. Tal afirmación a un contemporáneo le suena muy extraña. Tuve que aprender a guardar mi punto de vista espiritual en soledad y mantenerlo independientemente de la modalidad de pensamiento de la actualidad y apoyarme en mis propias vivencias. De todas formas cuando constaté las vivencias de la transformación de la Tierra por parte de otras personas, para mí la misma llegó a ser más real. Antes la duda, de que tal vez estaba evaluando mal la situación, era mayor.

Gracias a esta confirmación, el problema paulatinamente pasó a ser el siguiente: Desde 1996 hasta 1999 había tenido la fuerte sensación de que era responsable de la transformación de la Tierra. Por supuesto que como ser humano terrenal, no se puede ser el único responsable de tal proceso, uno es uno entre millones y es co-responsable, nunca se lleva la plena responsabilidad. Pues sólo en este sentir puedo generar la necesaria fuerza de voluntad.

¿Qué tenemos aquí? ¿Cómo empezó la transformación de la Tierra? ¿Quién participó? ¿Esta sensación de la responsabilidad absoluta sólo fue la expresión de un delirio de grandeza juvenil? ¿Este sentimiento, sólo estuvo para amplificar el ego?
El siguiente pensamiento me pareció lógico: más allá del umbral de lo personal –el yo cósmico supra personal− se inscribe la responsabilidad total, pues allí ya no obra la persona individual, sino el ser humano cósmico. Sentir la responsabilidad total ingresa desde mi parte supra personal. Pero ¿qué significa esto concretamente? ¿Quién es en concreto el ser humano cósmico? Estas preguntas por algunos años permanecieron sin responder.

La conferencia supra consciente de seres micaélicos de las esferas

En 2005 se me abrió un nuevo ámbito del mundo espiritual: el mundo de los muertos, el mundo de los seres humanos de las esferas. Esta connotación me parece más acertada que muertos, pues ellos no están muertos, sino más vivos que nosotros. También es más adecuada que difuntos pues una vez atravesado el kamaloka3 en el Devacán4 llevan una existencia esférica propia antes de volver a ser innacidos. En los años anteriores, como ya lo mencioné, sólo pude vivenciar conscientemente a dos personas de las esferas. Ahora aprendí a moverme con mayor libertad en ese ámbito y muchas veces tengo encuentros. A principios de 2006 volví a ocuparme del enigma de la transformación de la Tierra y a cómo generar mi voluntad. Con las cualidades nuevas que había adquirido ahora pude vivenciar lo siguiente: muchas veces entro en la sustancia de voluntad que a partir de 1996 fui generando para el nacimiento de un nuevo planeta, la que por supuesto tengo que volver a generar siempre de nuevo. Tengo la vivencia de que la sensación de responsabilidad individual total sólo es el aspecto externo. El aspecto espiritual interior de esta decisión voluntaria es una gran comunidad de seres humanos de las esferas que confluyen y están impregnados de la fuerza del espíritu temporal de Micael –el ángel de la libertad. Literalmente compenetrados, esto es así. En una primera impresión no me queda claro si estoy en contacto con Micael o con seres humanos de las esferas. Esta comunidad de seres humanos de las esferas que confluyen es concretamente el ser humano cósmico. Éste no es un solo ser humano enorme, sino la unidad de seres humanos individuales, que como seres esféricos se extienden por todo el cosmos.

El espíritu de equipo de estos seres humanos micaélicos de las esferas es fascinante: todos para uno, uno para todos. Un llevarse mutuo igualitario y fraterno. Yo me cuestioné ¿cuántos participan? No puedo decir una cifra, pero son muchos, cientos de miles, millones. La decisión voluntaria de la cual pensé que yo había generado en soledad, de hecho había sido la decisión de seres humanos micaélicos de las esferas. Cuando ingreso al interior de esta voluntad, me vivencio compenetrado por esta comunidad micaélica. En estas oleadas de voluntad, estos seres esféricos se ponen de acuerdo. Ellos quieren el nacimiento del nuevo planeta y yo –sin haberlo sabido− sólo participé. Entiendo que muchas otras personas encarnadas –sin saberlo− participaron de esta conferencia suprasensible que aconteció en los años 1995 hasta 1998.

Luego se sumaron otras experiencias:

Al conectar con los nuevos elementales crísticos muchas veces pude encontrar una vía rápida para mi alma hacia la esfera de esta comunidad micaélica. Tengo la impresión de que esta decisión supra sensible vivificó o apoyó el despliegue de los seres elementales crísticos. Presumiblemente esta decisión voluntaria irradia en el aura terrenal generando procesos de cambio. Esta es una hipótesis. No me es posible bosquejarla en detalle.
En 2006 me contacté con un ser humano de las esferas, fuerte e impulsor: el espíritu de quien en su momento fue Helmuth Moltke — director de la armada alemana hasta 1914, que murió en 1916. Aquí no puedo entrar en detalles, quiero limitarme a lo esencial: este espíritu está íntimamente ligado a la Antroposofía. Con alegría y mucha fuerza trabaja vivificando la espiritualidad que es vivenciada en nuestra cultura. Su presencia en mi aura por lo general fue con amplitud de conocimiento del mundo, libre fuerza guiadora, confianza en el emprendimiento y mucha motivación. Uno trabaja muy a gusto con alguien así. A su vez vivencié una voluntad para encarnar que apunta hacia el año 2030 más o menos y que conecta con el impulso de una formación social espiritual. Un impulso de esas características no lo puede conformar uno solo. Por eso pregunté y pude vivenciar que hay muchas más almas de la conferencia de Micael con voluntad de encarnar. Esto también es irradiación de la decisión volitiva supra sensible de portar la Tierra. Estos seres de las esferas para entonces en la medida de lo posible quieren haber logrado buenas condiciones sociales de modo que puedan desplegar sus habilidades espirituales y no se marchiten en un clima de indiferencia y ceguera espiritual. A esta fuerza nos podemos unir.

El obrar conjunto de personas encarnadas y seres humanos de las esferas de la conferencia suprasensible de Micael.

¿Cómo es que personas encarnadas, puedan ayudar −mediante trabajo espiritual meditativo− a los seres humanos micaélicos de las esferas, a impulsar la transformación de la Tierra? Desde el punto de vista encarnado esto más bien se ve como increíble — ¿acaso los seres humanos micaélicos de las esferas no son espiritualmente muy superiores a nosotros? En el año 2007 muevo esta pregunta por algunos días en mi interior, la llevo a la meditación y se la presento a los seres micaélicos de las esferas. Me concentro y sostengo esta pregunta fuera del ámbito de lo físico sensorio y noto que me transformo. Me vivencio como un organismo angélico con muchas ramas que rodean la Tierra y tengo distintas experiencias que quisiera expresar en forma de pensamientos:

Se trata de conocimiento intuitivo, es decir que yo mismo en ese momento no existo sino soy los otros seres espirituales y vivo su vida. A los mundos espirituales superiores en los que viven los seres humanos micaélicos de las esferas sólo se llega desde la intuición. Con la imaginación (imágenes movibles, llenas de seres) no se llega a esta área espiritual. Esta diferenciación para mí es importante, la tengo en cuenta pues es una posibilidad para controlar si las percepciones son verosímiles.
No puedo contactar un alma individual, en la cual vivir, antes bien se trata de la percepción de una comunidad. Como siempre quiero ver la fuente, no me siento satisfecho con esto y en mi interior formulo la pregunta sobre la veracidad. Después de esto me percato de que mi ángel es garante y que él protege todas las vivencias con su cálida fuerza. De este modo, la posibilidad de que se trate de una identificación con fuerzas angélicas o muertos del adversario que intentan hacerme creer algo, queda excluida. Habiendo realizado estos dos “controles”, me quedo satisfecho en lo que hace a la pureza de las percepciones.
Descubro que los seres humanos micaélicos de las esferas viven dentro de sus ángeles, que están unidos a muchos otros ángeles. Este organismo angélico es como una red que compenetra todo el cosmos espiritual, de modo que los seres micaélicos de las esferas también se compenetran mutuamente. Micael, como espíritu guía de la época ondula dentro de este organismo que se extiende alrededor del mundo como fuente interior de orientación y fuerza. Con ello, la habilidad para vivenciar de estos seres micaélicos de las esferas se multiplica hasta lo inimaginable. El amplio mundo espiritual, astral y etéreo se hace visible para ellos. Ellos poseen justamente aquello que nos falta a nosotros los seres humanos encarnados. Para nosotros los mundos supra sensibles en principio son invisibles y sólo con un gran esfuerzo podemos llegar a aclarar algunos fenómenos para percibirlos. La percepción de lo supra sensible para estos seres micaélicos de las esferas es absolutamente simple, todo está abierto y es accesible. Esto no es así para todos los difuntos, muchos viven en una luz crepuscular. Pero para quienes obraron a favor de la conferencia suprasensible de Micael hacia fines del siglo XX, esto es así.
A raíz de este desplegarse dentro del organismo angélico los seres micaélicos están plenos de la voluntad de las jerarquías angélicas. Por haberse unido conscientemente con el mar cristiano de ángeles y mantenerse a distancia de las huestes angélicas luciféricas y ahrimánicas, tampoco puede ser de otro modo más que ellos mismos compartan la voluntad de las jerarquías angélicas micaélicas. Mas el contenido de la conferencia suprasensible de Micael es la libre decisión humana de darle al cosmos una nueva base de libertad y amor. La libre decisión humana de transformar y revertir a la Tierra. Los seres humanos micaélicos de las esferas junto con los ángeles desean esta libre decisión. Pero ellos no lo pueden llevar a cabo por esta su voluntad entretejida en las jerarquías angélicas. O sea que la conferencia de Micael sólo puede resultar si de ella participan seres humanos encarnados que nada saben de lo que al mismo tiempo sucede en el mundo espiritual.
Los seres humanos encarnados pueden aportar la parte tan necesaria que falta: la decisión por libre voluntad de portar a la Tierra y compenetrarla de amor. Los seres humanos de las esferas a esto lo vivencian así: amarrados al organismo angélico miran hacia el reino humano de la Tierra y ven una nube impenetrable y oscura, conformada por un pensar, un sentir y una voluntad ahrimanizados. Ahora, si un participante de la conferencia de Micael que está encarnado, toma la decisión voluntaria de portar al cosmos desde su libertad, si la toma existencialmente, genera una sustancia volitiva radiante, cristalina, cristificada que aflora desde esta nube oscura como una fuente. Para los seres humanos de las esferas esto siempre es un acto festivo, como ¡un milagro! Ellos toman esta sustancia volitiva, uno podría decir que la beben y tienen la siguiente experiencia: Mediante la ingesta de este milagroso brebaje pierden la forma de estar entretejidos en el organismo angélico y se vivencian descansando en su propio yo. Allí acontece un verdadero corte. Tienen una vivencia yoica que de otro modo sólo le es posible a personas encarnadas. Esta sustancia volitiva libremente generada les confiere un nuevo fundamento. Desde este fundamento pueden volver a integrarse al organismo angélico sin perderlo. Así es como los seres de las esferas micaélicos compenetran el mundo espiritual con nueva sustancia de libertad. Sospecho que se trata este de un impulso necesario para la transformación de la Tierra que percibimos desde entonces en diferentes planos suprasensibles. Un sorbo de esta sustancia volitiva alcanza para todo el inmenso rebaño de seres micaélicos de las esferas. Pero no sólo hubo un sorbo, sino muchos provenientes de diferentes fuentes.
Desde los seres de las esferas afluye a la conferencia de Micael el contexto general y los detalles del mundo. Los seres humanos encarnados no tienen una percepción consciente de lo que genera su trabajo meditativo – sólo por ello pueden generar esta valiosísima sustancia. Muchas veces no saben nada de los vínculos, sino se sienten desolados y sin ayuda. Pero es justamente esto lo que lleva la fuerza de la libertad al mundo espiritual, que allí obra como fundamento. Una imagen apropiada para esto es la del lisiado y el ciego. Los seres de las esferas impedidos en su voluntad pueden ver todo, pero no pueden moverse. Los ciegos encarnados pueden moverse libremente a voluntad, pero andan a tientas. Ninguno puede avanzar solo, recién pueden retomar el camino cuando el ciego carga al lisiado.
Hay otro camino más hacia la conferencia de Micael, al que fluye esta sustancia de la libre voluntad. Algunos seres de las esferas generaron esta sustancia de la voluntad en su última encarnación y pueden tomarla desde su mirada hacia la propia encarnación y abastecer con ella a la sedienta comunidad micaélica.
La libertad humana es valorada de modo diferente por el mundo angélico cristiano: avance valiente y confiado – espera escéptica y preocupada.

El 7 de marzo de 2007 pude vivenciar otras conexiones:
Estamos en un acto conmemorativo por el 100º cumpleaños de Helmuth James von Moltke en la iglesia de San Nicolás en Hamburgo. Fue ejecutado en el año 1944 por los Nacionalsocialistas por haber sido el iniciador del grupo de resistencia “Kreisauer Kreis”. Hay música, alocuciones y un relato biográfico escenográfico. Allí tengo la siguiente vivencia: Como era de esperar Helmuth James von Moltke está muy presente en este acto, como ser de las esferas, y entreteje y compenetra toda la sala – con él otros seres de las esferas, a quienes yo no puedo asir. Sólo me concentro en él. Le pregunto en qué estadio post mortem se encuentra en este momento y puedo vivenciar que vive en el área espiritual del Devacán, expandido sobre amplias regiones, relleno y portado por ángeles. Él ya no existe como persona, sólo como individualidad. Ya no se identifica con su vida anterior, esto pasó a ser parte de su mundo elemental externo. Ante el pensamiento de este festejo, ese mundo elemental resplandece y cobra vida. El mencionado señor Helmuth von Moltke de la conferencia de Micael fue el tío abuelo de Helmuth James von Moltke. Ellos tienen que haberse encontrado en Kreisau y seguramente siguen en contacto después de muertos. De modo que le pregunto si tiene contacto con su tío abuelo y si también él participa de los impulsos micaélicos. Pero la vivencia que tengo, traducida a palabras, versa algo así como: “Sí, se de mi tío, él vive en otras regiones. No sé qué hace, pero me resulta extraño y no me animo a mirar con detenimiento”. Esto me sorprende, pues a Helmuth James von Moltke lo percibo como a un ser de las esferas muy despierto y purgado, de quien fluyen las mejores fuerzas hacia la Tierra. ¿Cómo es que mantiene tanta distancia con este acontecimiento cósmico (la conferencia de Micael)? ¿Cómo es que no ha tomado nota de este acontecimiento transformador del mundo?
Me quedo en esta pregunta y espero. Lentamente percibo que vive colmado por y entregado a espíritus angélicos. Con gran devoción aspira la voluntad de los ángeles. Pero el impulso de llevar la libertad humana a esferas espirituales superiores y darle así un fundamento al cosmos espiritual, a él y a sus ángeles no les parece posible, e incluso lo tildan de arrogante y peligroso. Durante lo que queda de la velada me ocupo de acercarle el impulso micaélico. Para ello le permito que entre en mí de modo que pueda mirar a través de mis ojos el relato escenográfico.

Con esta vivencia tan sorprendente comprendo que en el mundo de los seres de las esferas y de los ángeles que viven en el ámbito de Cristo, existen dos grupos. Unos que son aliados del Arcángel Micael y del impulso del ser humano libre (conferencia de Micael). El otro grupo observa este impulso con escepticismo y lo considera demasiado exigido para el ser humano, y piensa que conduce a la arrogancia y al obrar del adversario. Estos ángeles escépticos y seres de las esferas son muy delicados y sumamente evolucionados. Con gran devoción y humildad se vuelven a Cristo y con cierta inquietud observan los aconteceres en la Tierra. Por otra parte los ángeles y seres de las esferas micaélicos vivencian el estar plenos de Cristo en el libre impulso micaélico del hombre. Perciben que con ello llegan a la anhelada cercanía de Cristo. Los alegra el poder vivir su devocional anhelo de Cristo, no sólo desde la distancia. Aquello que para los micaelitas significa el avanzar con coraje y plenos de esperanza, para el otro grupo es una inquietante espera.

El mundo espiritual no es un mundo unificado, sino sólo existen individualidades obrantes. En este sentido, cada declaración espiritual depende de quién venga. Es por ello que la pregunta de si el ser humano puede sostener al Cosmos en libertad, no puede ser respondida de un modo general. El hombre tiene que demostrarlo en la medida en que lo hace. Micael y los espíritus relacionados a él, trabajan en la libertad humana y han asumido el riesgo con total confianza. Otros ángeles crísticos no ven posible la libertad humana y observan llenos de preocupación qué es lo que hace Micael en su cualidad de espíritu de la época y estrecho confidente de Cristo. Micael avanza con espíritu emprendedor y con mucho coraje, otros ángeles quieren que el resultado los convenza. En qué área ángelica se ubica un ser humano de las esferas, naturalmente depende de los frutos de su labor terrenal. Mi impresión es que aquellos que estuvieron muy compenetrados del cristianismo convencional, muchas veces se unen a los ángeles que son más escépticos. Si hasta en el mundo espiritual la transformación de la Tierra no es notada por muchos, no me asombra que en el mundo terrenal sean muchos más quienes no la noten.

Con estas narraciones afirmo que la transformación de la Tierra también parte del ser humano, no del ser humano terrenal, sino del ser humano cósmico-espiritual, con la colaboración de seres humanos terrenales. Uno podría pensar que esto se contradice con la afirmación de que la transformación de la Tierra es un salvataje del cosmos. Yo no veo ninguna contradicción, solo veo diferentes puntos de vista. Mi delineación intenta partir del punto de vista de los seres de las esferas que viven en regiones más elevadas del mundo espiritual. Estos seres humanos de las esferas −según mi vivencia− son lo interno del mundo. Si el mundo cambia, es lógico, que de ellos parta un impulso. Para nosotros, los seres humanos terrenos, es como un milagro –un regalo− y a su vez un gran desafío y una oportunidad.

Resumen

Para mí en resumen resulta la siguiente imagen (se trata de una instantánea que sigue desenvolviéndose constantemente, ya que sigo descubriendo otros aspectos, que no pude ver antes):

Hacia el cambio de milenio a nivel suprasensible aconteció una transformación de la Tierra, de lo cual yo percibo:

En el mundo etéreo aparece un nuevo tipo de éter. Yo lo denomino éter crístico, ya que la vivencia de este nuevo éter está muy unida a una fuerte y clara vivencia del yo y a su vez con sentir que se está inmerso y nadando en Cristo.
En el mundo elemental aparece un nuevo grupo de seres elementales. Yo los denomino elementales crísticos porque remiten al Ser cósmico de Cristo y porque tejen su cuerpo etéreo del nuevo éter crístico. Estos seres elementales nuevos pueden ser encontrados en todas partes y ellos compenetran y transforman a los antiguos elementos agua, tierra, fuego y aire.
Surge una nueva conexión entre el hombre y los seres elementales: por un lado, los seres elementales se acercan más al hombre. Por otra parte los hombres van creando paso a paso un nuevo fundamento para ellos. Si hasta ahora los seres elementales vivían en espíritus angélicos, hoy se ubican cada vez más seres elementales en espíritus humanos, algo que muchas veces recién cobra forma en la vida post mortem.
En los últimos años, la humanidad ha desarrollado cierta claripercepción. Hoy es posible tener vivencias etéreas y astrales y percepciones kármicas en amplios círculos; hace unos decenios sólo se podía soñar con esto. En resumen, lo entiendo así: nos encontramos dentro de un proceso sin fin de nacimiento del nuevo planeta. Paralelamente a la antigua Tierra se va conformando un nuevo planeta etéreo –sostenido por seres humanos−, que la transforma y la espiritualiza. De este modo se evita la desintegración de la civilización terrena y la misión de la Tierra es guiada hacia el futuro. La sustancia del nuevo planeta es la decisión libre del ser humano de portar a la Tierra. Según mis percepciones, el fundamento de este proceso se conforma desde dos vertientes:

Llegó a ser posible porque en el transcurso del siglo XX el ser cósmico de Cristo ascendió en el mundo etéreo de la Tierra y lo compenetra. Pero el nacimiento del planeta nuevo sólo sucede en la medida en que sea asumido y portado por nosotros los seres humanos, desde nuestro interior. El Ser cósmico de Cristo nos ha dado esas posibilidades. Qué haremos con ellas, depende de nosotros.
Entre los años 1995 hasta 1998 −al menos− en el mundo espiritual aconteció un hecho significativo. Una gran cantidad de seres espirituales de las esferas se han unido y, −compenetrados de Micael, el espíritu guía de la época− se han encontrado en una conferencia suprasensible con seres humanos encarnados. En la misma los micaelitas tomaron la decisión de portar el nacimiento de la nueva Tierra y la transformación de la Tierra antigua. ¿Qué fue tan particular en esta conferencia de Micael? Los difuntos hasta entonces no habían tenido libertad, sino que compenetrados de las jerarquías, estaban inmersos en los contextos universales. A partir de cierto nivel en la vida post mortem, ellos tienen por meta la espiritualización de la Tierra y trabajan en ella. Lo particular de esta conferencia de Micael fue que en el mundo espiritual se trató de un hecho humano “libre”. Desde la Tierra, a partir de decisiones humanas libres, afluyó mucha fuerza, de personas actualmente encarnadas y mediante los impulsos de libertad que las personas trajeron consigo de su última encarnación.

A mi entender, esto para el futuro significa que:
Han de ser cultivadas las nuevas posibilidades de clarividencia para que puedan desplegarse. Sin cuidados especiales, estas cualidades nuevas se derraman o se desarrollan de modo enfermizo.
Como sociedad nos vemos ante la tarea y la posibilidad de impulsar una ola etérea (a continuación de la ola ecológica).
Mediante la propia vivencia etérea puede ser superado el materialismo en el pensar.

Se está preparando una encarnación de almas que están plenas de la conferencia de Micael descripta. Estas almas deseosas de encarnar hoy se ocupan de preparar un medio ambiente cultural correspondiente para que ellas puedan desplegar sus cualidades espirituales e interceptar la vida social. Estas almas tienen la voluntad de introducir una espiritualidad vivencial en nuestra vida cultural y desplegarla en un amplio abanico social.
Gracias a la transformación de la Tierra, la espiritualización de la misma recibió una base. Con ello el antiguo karma −el materialismo, los enredos y heridas interpersonales, etc.− naturalmente no se ha disuelto. Pero hemos adquirido un fundamento para poder trabajar en su disolución. Por la transformación de la Tierra no hemos sanado y no hemos adquirido un mundo sano, sino una posibilidad de sanación.
Todas estas conexiones son maravillosas. ¡Hay tanto por descubrir y tanto por hacer!

Notas:

Algunas de estas conferencias han sido publicadas en el libro del autor junto con Johannes Stüttgen: Kunstwerk Volksabstimmung – Die spirituellen und demokratischen Hintergründe der Direkten Demokratie (Voto popular, una obra de arte – Trasfondos espirituales y democráticos de la democracia directa), Wangen, 2004.
Más al respecto en: Rettet die Elementarwesen! – Neue Erde, Saarbrücken, 2010 2 (¡Hay que salvar a los elementales! Edición en español prevista para 2013, Editorial Dorothea).
Kamaloka literalmente significa “lugar de la codicia” (del sánscrito: kama : codicia, loka : lugar). En terminología cristiana se lo denomina purgatorio. Con el kamaloka se corresponden las cuatro partes inferiores del mundo anímico (mundo astral), en donde el ser humano ha de dejar aquello que codició, que sólo podría ser satisfecho mediante un cuerpo físico del que fue liberado por la muerte y que aún lo ata a la vida terrenal.
Se designa como Devacán, al mundo espiritual en sentido más concreto –tomado de la terminología teosófica-hindú.

Trasfondos espirituales de la transformación de la Tierra
Thomas Mayer
Del libro: Vivencia transformación – Narraciones y textos que testifican sobre la época
(Erlebnis Wandlung – Berichte und Texte einer Zeitzeugschaft)

Traducción: Dora Kreizer

Introducción

Desde 1990 me ocupo de lo que hace a la transformación de la Tierra. Por entonces todavía no pensaba en el concepto “transformación de la Tierra”, éste recién llegó con los años. En mis prácticas meditativas vivencié que en lo espiritual acontece un proceso que en aquél momento denominé “el nacimiento de un nuevo planeta”. Intenté comprender este acontecimiento, intenté describirlo y di algunas conferencias sobre el tema1. En el 2000 dejé de hablar de esto pues sentí estar hablando a una pared. Nadie comprendía de qué estaba queriendo hablar. Aunque el nacimiento del nuevo planeta para mí era una realidad palpable, no contaba con la posibilidad de expresarla y presentarla a otros. Las palabras sonaban abstractas o insuficientes, eran tomadas, a lo sumo, por cortesía.

Cuando leí los libros de Marko Pogačnik sobre la transformación de la Tierra en la primavera del 2003 y escuché sobre las vivencias de otros geomantas, se me hizo la luz. ¡Ellos perciben el nacimiento del nuevo planeta!¡Todo aquello que yo vivencio espiritualmente en mi interior, ellos lo perciben en fenómenos del mundo etéreo y astral! ¡Cuánto festejé aquél momento! Yo casi había aceptado el hecho de tener que llevar un inenarrable misterio a la tumba. Ahora se veía la revelación de ese despliegue que era vivenciado por otras personas en unos detalles para mí inimaginables.

Gracias a este encuentro pude sutilizar mis percepciones. Al principio, había subestimado muchas veces su importancia. Con el paso de los años recién pude decodificar muchos aspectos más. Percibir, es una cosa, comprender las percepciones, es otra. Para comprender, la Antroposofía –la ciencia de los mundos suprasencibles− fue para mí, una ayuda insustituible. La comprensión obra sobre las percepciones y las sutilizas.

Cuando los resultados de las investigaciones espirituales también pueden ser vividos por otros es ideal. A mi entender esta es la base para el aspecto científico de la investigación espiritual. Pero últimamente me quedó claro que en la práctica esta pretensión sólo se da en el caso de fenómenos muy simples. En el caso de cuestiones complejas, muchas veces es difícil encontrar las vías adecuadas para la vivencia. Para eso nuestras capacidades todavía no están suficientemente desarrolladas. Pero el intercambio igual es enriquecedor y puede ser una guía. Es en este contexto que quiero describir los aspectos de la transformación de la Tierra que llegaron a ser más asequibles para mí. Algunos de ellos fueron más duros de roer, de modo que hube de dedicarles mucho tiempo.

El nuevo éter crístico – la aparición de Cristo en el mundo etéreo

El éter es la fuerza formadora de la vida de la cual se compone todo lo físico. La geomancia y la Antroposofía distinguen cuatro clases de éteres: de fuego, de aire, de tierra y de agua o éter calórico, lumínico, químico y vital. Yo percibo un quinto tipo de éter al que denomino éter crístico. La primera vez que vivencié este éter fue en 1996. Este hecho fue precedido por un largo tiempo de preparación. En aquél momento escribí en mi diario:

El domingo 15 de marzo de 1996 tuve una vivencia al despertar que todavía me ocupa mucho. Fue la aparición de Cristo. Por una parte, mi mirada era absolutamente sensoria, es decir que yo miraba a la Tierra. A su vez yo estaba en el elemento del pensar puro. Pensaba la Tierra. La percepción sensoria era del tipo pensamiento. En ese estado se compartió Cristo conmigo. De inmediato quedó claro que era Cristo. Desde entonces sé que Cristo vive en el pensar. Allí es su hogar. Pero en un pensar que es absoluto en sí mismo, no hay nada a la par, es un pensar que está en sí mismo, que se incluye a sí mismo. En un pensar en el más elevado estado de conciencia, tan consciente como una percepción sensoria. En este estado de conciencia está Cristo. Tiene gran fuerza pues vive en sí. Y es luz, clara luz-de-la-conciencia. Cristo es el espíritu de la Tierra, pero recién lo vivencio cuando vivo más profundamente en la Tierra, cuando me conecto con las observaciones de los sentidos como con un pensar que se registra a sí mismo.

Este balbuceo sólo llega a transmitir un atizbo de la sagrada seriedad de esta vivencia. Se trató de un punto de toque para mi vida espiritual, un verdadero punto de anclaje. Cuando aquí hablo de pensar, no me refiero al pensar intelectual sino a claridad de conciencia, máxima atención. Pensar aquí significa: actividad consciente que se auto percibe. Antes de llevarme a ese estado, no me percato de que pienso y para ser exactos, tampoco puedo hablar de pensar. De tal actividad de la conciencia que se percibe a sí misma, no sólo surgen pensamientos, sino también las percepciones sensorias. Si hablo de Cristo en este lugar, las representaciones imbuidas de religiosidad son más bien escollos. A Cristo lo vivencio como al Ser espiritual que compenetra todo el cosmos, a todas las jerarquías angélicas, a todos los seres elementales, a casi todas las potestades adversas. En la jerarquía espiritual se trata de la fuerza más grande y versátil.

Desde entonces en la meditación siempre volví a practicar la vía de la conciencia hacia la vivencia del Cristo etéreo. La “suerte de principiante” por supuesto no se ha vuelto a repetir, se ha transformado en un destello de esperanza para los trechos áridos. Entonces parto de una percepción sensoria concreta y me concentro en mi propia actividad en la percepción. Esta actividad propia por lo general la olvidamos por completo pues los contenidos de las percepciones suelen imbuirnos y creemos que las percepciones fluyen desde afuera sobre nosotros. Al respecto hasta ahora solo pude comprobar que no hay percepciones que no haga yo mismo. Cuando medito mi propia actividad perceptiva y despierto en ella, vivencio un emanar. Vivencio que yo produzco las percepciones. Es la misma vivencia como cuando pienso un pensamiento y al mismo tiempo vivencio la producción del pensar meditativamente. A este emanar de las percepciones inmediatamente se adosa que me siento nadando en Cristo. Participo de algo más elevado. Esto significa que percibir en este sentido no es un proceso personal, sino un proceso cósmico, del cual participa Cristo.

Durante años supuse que aquí se trataba de algo puramente espiritual ya que llego a esta vivencia sólo mediante una conducción del yo. Pero ahora me queda claro que aquí me muevo en el plano etéreo. Pero no se trata del éter normal, sino de un éter “yoizado”, un éter espiritualizado. De acuerdo con lo que he vivenciado, este éter crístico presenta las siguientes características:

Se siente como cristal de roca, puro, claramente estructurado, transparente lechoso blanco, luminoso y nutricio.
Al éter crístico lo vivencio fluyendo desde mi corazón y al mismo tiempo desde mi frente. Durante la experiencia también está involucrada la espalda desde la altura del corazón hacia arriba alcanzando una altura bastante más arriba de la cabeza. En esta área se comprime.
Sólo se presenta en la forma Yo, es decir que sólo puedo engendrarlo yo mismo y vivenciarlo en esa procreación. No lo puedo mirar desde afuera. Siempre noto claramente, él es mi punto, emana de mí — en él al mismo tiempo vive algo supra-privado, algo que me sobrepasa, es decir, el Ser de Cristo.
El éter crístico siempre viene acompañado de una vivencia de libertad. Él es el éter
de la libertad, que no se apoya en nada más que en sí mismo.

El éter crístico es el lado interior etéreo de la fuerza de concentración dirigida hacia el mundo de los sentidos. Primero vivencio la fuerza concentrada dirigida hacia el mundo de los sentidos. ¿Qué es esta fuerza de concentración? Cuando la medito y la capto en mayor profundidad, puedo llegar a vivenciar el éter crístico. Todavía no comprendo por qué esta vivencia surge más fácil al poner la fuerza de concentración en percepciones sensorias, que al ponerla en un pensamiento o en una frase.
El éter crístico participa de cada percepción etérea. A través de él puedo percibir otras creaciones etéreas. Esto durante mucho tiempo no lo había notado ya que tener percepciones etéreas en sí es difícil.
Tengo la impresión que el éter crístico es la base para la nueva clarividencia etérea natural. Para poder percibir otros tipos de éteres tengo que llevar conmigo la atención y la conciencia yoica que me obsequia el mundo de los sentidos. Los otros tipos de éteres no me otorgan esta atención y conciencia yoica por lo que por lo general están escondidos. El me despierta en el mundo etéreo — pero ¡sólo si lo focalizo! De ese modo hace visibles para mí a los otros tipos de éteres. Como el éter crístico en principio está a disposición de todos, las percepciones etéreas hoy día son posibles con poca preparación. Tengo la impresión que esto antes sólo era posible después de una larga ejercitación o iniciación, o en casos individuales gracias a una predisposición innata.
El grupo de los nuevos seres elementales crísticos que luego describo, pueden ser reconocidos porque su envoltura etérea consiste del éter crístico.
Conozco algunos lugares que están fuertemente impregnados del éter crístico. Éstos casi no se sienten como materiales y me maravilla que a pesar de ello todavía puedo percibir materia. Evidentemente el éter crístico eteriza el mundo físico.
No puedo decir, desde cuándo es posible percibir este éter crístico. Yo por primera vez lo vivencié en 1996, pero tengo la impresión que este momento tiene que ver ante todo con mi propia edad (por entonces yo tenía 30 años) y mi propio desarrollo. Rudolf Steiner en 1911 dijo que hacia fines del siglo XX, Cristo volvería a aparecer en lo etéreo. Cristo es el Yo cósmico. Cuando Él se presenta en lo etéreo, le otorga cualidad yoica al éter, lo cual hace comprensible las cualidades particulares del éter crístico2.

Cómo se presentan los seres elementales crísticos

La transformación de la Tierra obra con mucha potencia en el ámbito de los seres elementales. En la naturaleza se conocen seres terrenos, acuáticos, aéreos e ígneos. Entretanto en todas partes hay un quinto grupo de seres elementales, son los seres elementales crísticos. Yo me apercibí de esto a través de Wolfgang Schneider y Fritz Bachmann en el 2003. Ambos pudieron observar que la formación de estos nuevos seres elementales recién comenzó poco antes del cambio de siglo.

Yo practico regularmente para percibir a estos nuevos seres elementales y pude hacer estas experiencias:

Los encuentro en todas partes, en casi todos los parques, en casi todas las calles, en casi todas las habitaciones.
Pertenecen al elenco estable de la danza de los seres elementales de la naturaleza donde se insertan muy bien. Es como un grupo nuevo de instrumentos en la orquesta, que modifica el sonido total del mundo elemental. Posiblemente los “antiguos” elementales han sido transformados por los seres elementales crísticos. Lamentablemente no puedo comparar el antes con el después.
Yo la mayoría de las veces los vivencio así: Ellos irradian armonía sobre el paisaje, mansedumbre liberadora, bondad y santidad. Al alma humana le otorgan un efecto bienhechor, liberador, equilibrante y sanador. Siempre siento que llegan a mi corazón, en especial al chakra del corazón, tanto al anterior y como al posterior. Además muchas veces llegan al chakra laríngeo. En el pecho y a la altura de la garganta siento como estar envuelto en algodón. El gesto del movimiento es vertical, el estar erguido y a su vez la horizontal, el estar expandido sobre el panorama. La sustancia, dependiendo de la individualidad del ser elemental, algunas veces es dorada o blanca, líquida viscosa o aérea. Cuando miro de modo etéreo vivencio su forma etérea como un óvalo erecto brillante que consiste del éter crístico descripto más arriba.
Varias veces les pregunté a estos seres elementales: ¿de dónde provienen? Y siempre fui guiado hacia un ámbito, del que sólo puedo decir: ésta es la sustancia de Cristo. Por eso la denotación “elementales crísticos” me parece la más apropiada. Son los representantes de Cristo en el mundo etéreo.
Más de una vez vivencié a un ser elemental crístico como quieto, embalado. Recién después del encuentro cordial y el saludo llegó a desplegarse y se amplió. Yo lo entendí así: como que estos seres elementales quieren ser activados por seres humanos. Se trata de un “ofrecimiento” del mundo espiritual. Pero nosotros también tenemos que extender la mano.
En el transcurso de dos años pude visitar siempre de nuevo a muchos de estos seres elementales — en Hamburgo, en Kempten, en la casa de estudios Rüspe y en la casa para seminarios Quellhof. En estos casos pude vivenciar que doblaron y cuadruplicaron su circunferencia espacial. Entretanto en Hamburgo y en Kempten ocupan un espacio de más de 200 metros de diámetro. Si esto sigue así, en unos años todo estará lleno de elementales crísticos. Pero no puedo decir si la amplificación de estos elementales está en su propio ser o si se debe al obrar de asiduos contactos humanos.

En el otoño de 2004 visito una presentación de eurytmia en Bremen. Eurytmia es un arte espiritual del movimiento, que proviene de la Antroposofía. Cuando el grupo eurytmisó una poesía de Steiner, vivencio, cómo desde allí surge un ser elemental. Este ser elemental es un ser crístico y desde entonces es un acompañante duradero para mí. Hoy simplemente lo llamo “Cristo”. Siempre lo encuentro delante de mí algo hacia la derecha a una distancia de 70 cm en mi aura. A través de “Cristo” puedo vivenciar con mayor facilidad seres elementales crísticos en la naturaleza. Simplemente presto atención a cómo se conduce “Cristo”. Si fluye con el ser que se presenta en la naturaleza, éste posiblemente es un ser crístico, en caso de no fluir junto con él, por lo general se trata de otro ser elemental. Pero Cristo ante todo es una ayuda interna para permanecer en mi centro. Siempre está en equilibrio y de buen talante, ante todo en situaciones delicadas o que representen cierta dificultad espiritual. Un acompañante tan “cool” es de mucha ayuda. Su surgir lo explico así: Cristo pudo obrar en el interior de la eurytmia −que quiere ser un recipiente para el mundo espiritual− y en un momento singular apareció el ser elemental. Como posiblemente yo haya sido el único en el salón que se percató de él y como en mi aura todavía había espacio vacío, vino hacia mí.

La nueva conexión entre seres humanos y elementales

Durante las últimas centurias los seres humanos se han distanciado de los elementales. Los seres elementales han desaparecido de la conciencia humana. A través de la transformación de la Tierra, a mi entender, comienza un nuevo capítulo para el trabajo mancomunado entre seres humanos y elementales. Por una parte, son muchas más las personas que perciben seres elementales: por año dirijo más de treinta cursos sobre meditación antroposófica. En ellos siempre incluyo ejercicios de percepción astral y etérea. Me asombra siempre de nuevo que esto funciona y cuán diferenciadamente perciben las personas. Mi impresión es que hace diez años esto no habría podido ser de este modo.
Por otra parte, también vivencio por parte de los seres elementales de la naturaleza, que éstos tienen gran interés por contactarse con los seres humanos, que se muestran dispuestos y se acercan a ellos.

Quisiera describir determinado aspecto de este nuevo trabajo aunado, que vivencié por primera vez en el verano de 2005 en un viaje a los lagos Plitvic en Croacia. Este milagro de la naturaleza es un intrincado paisaje anímico lleno de cataratas y solaces acuáticos. El paisaje para el alma se fue formando por piedras que crecen. El crecimiento de las piedras resulta gracias a una especie de algas. Lo que no queda claro es porqué sucede en esta parte del río y en otras partes no se da con tanta fuerza.

Durante dos días contemplamos este milagro. Busqué algunos seres acuáticos más bien grandes, me conecté con ellos desde el corazón y les pregunté por su origen. Cada vez los seres acuáticos me guiaron hacia un ambiente de una resonante multitud devota, orante y hacia un ser humano de las esferas, un muerto muy desarrollado. Los seres acuáticos no me guiaron hacia un ser angélico, del tipo que veo cuando le pregunto a los seres de la naturaleza por su origen. De a poco se me fue aclarando la situación. Hace alrededor de 500 años tiene que haber vivido en las inmediaciones de los lagos una pequeña comunidad en un retirado convento. En su centro, una santa mujer. El secreto de esta comunidad era la dichosa beatitud y el afectuoso cariño de su oración meditativa. Con esta sustancia fueron compenetrados los seres elementales de las inmediaciones. La comunidad se ocupaba de la cuestión de cómo puede ser atendida la religiosidad del pueblo en el futuro. En el tiempo en el que vivió la comunidad se pusieron las bases de estos impulsos y de estas fuerzas, en la etapa post mortem los mismos se desplegaron. La entrañable oración para los seres elementales se desplegó como un nuevo fundamento sobre el cual pararse. Ya no se paran sobre el ser angélico, sino que ahora están en los espíritus de los seres humanos de esta comunidad que ahora están en las esferas. Y la cuestión de la atención de la religiosidad se desplegó en el crecimiento de las piedras y en la creación de este milagro de la naturaleza. Todos los años el lugar es visitado por cientos de miles de personas, quienes a pesar de portar cámaras y videos son tocados en lo más profundo de sus almas por la santa religiosidad del lugar. A quien busque una constancia emocional de la existencia de Dios, le aconsejo visitar los lagos de Plitvic en Croacia.

En este lugar me quedó clara la futura conexión entre seres humanos y elementales. Los seres angélicos se van retirando paulatinamente de la tarea de guiar a los seres elementales y le transfieren la tarea a los seres humanos. Éstos no tienen por qué conocer los detalles, para eso están los seres elementales. Los seres humanos tienen que aportar la voluntad, la idea y la conexión espiritual.

Ahora podríamos preguntar: ¿Qué tiene que ver este ejemplo de hace más de 500 años, con la transformación de la Tierra que se supone empezó en los últimos diez años? Yo pienso: cada desenvolvimiento tiene sus predecesores. A la mayoría de los aspectos de la transformación de la Tierra también será posible descubrirlos antes. Sin embargo, estos aspectos ahora se han generalizado mediante la transformación de la Tierra.

Desde mi vivencia en los lagos Pilvic tengo presente este aspecto cuando me encuentro con seres elementales. Desde entonces siempre me vuelvo a encontrar con seres elementales que están a nivel del ser humano o quieren estarlo. Por ejemplo recuerdo a un grupo grande de enanos en el centro cultural de Stuttgart Forum 3. Ellos sufrían por el hecho de estar apartados del mundo angélico pero sin haber encontrado aún un verdadero fundamento humano, habiendo quedado por eso en el aire. Luego vivencié una especie de digestión dentro de mí y cómo luego los enanos estaban más contentos. Por el hecho de haberlos percibido con el calor de mi corazón y la luz de mi atención y haberlos compenetrado de ésta, lograron el nuevo fundamento que anhelaban. Tengo que partir de la base que permaneceré unido a este grupo de enanos por un largo tiempo.

En lugares en los que acontecen encuentros espirituales, casas de congresos, granjas, etc. muchas veces he vivenciado seres espirituales que son portados por seres humanos. Las personas no siempre son conscientes, aquí alcanza la bondad y la atención reverente. Además comprobé que estos seres elementales que se asientan sobre bases humanas muchas veces tienen una muy fuerte conexión con Micael y reciben fuerzas de él. Ya existen seres elementales micaélicos. Yo lo entiendo así: Si nosotros, los seres humanos, en libertad elegimos llegar a ser portadores de la Tierra, entonces Micael, el ángel de la libertad, nos cubre las espaldas y pone su fuerza a nuestra disposición.

La decisión voluntaria para con el nacimiento del nuevo planeta
La conferencia suprasensible de Micael

En 1990 comencé con un trabajo de investigación sobre la realidad del “yo”. Tomé conciencia de que nuestro yo normal sólo es un concepto. Pero ¿adónde está entonces la realidad del “yo”? Como todos nos tenemos por un “yo”, se trata esta de una pregunta existencial. Supe enseguida que esto no se resuelve simplemente con un pensar intelectivo puesto que no estaba buscando pensamientos para el yo sino una experiencia del yo. Aquí un yo reflejo –reflejado en percepciones de los sentidos, representaciones, sentimientos, etc.− no me alcanzaba, yo quería encontrar al “yo puro”. De modo que comencé un camino meditativo y, mediante el aumento de la concentración, intentaba llegar a un estado de conciencia en el cual sujeto y objeto fuesen uno, en el cual la atención pura se contuviese a sí misma. En este proyecto me acompañó y estimuló Ángela, mi querida pareja, que falleció en 1990 a raíz de un accidente de tránsito, de modo que desde ese momento tuve un puente vivo hacia el mundo espiritual. A este proceso lo describí para mí en un pequeño librito que titulé “Ilusión y realidad del yo”.

El yo es supra-personal

Por supuesto tuve grandes problemas para mantenerme en la atención que se contiene a sí misma sin asidero físico. Durante años no progresé nada. Luego murió mi hijo Alberto en el octavo mes de gestación. Al día siguiente funcionó. Mi primera sensación fue: éste es un regalo de Albert. Hoy sé que cuando medito, él casi siempre está actuando en el aura de mi espalda. El medita conmigo y sin él me es más difícil.

Con el apoyo de Albert pronto noté que el yo real no es nada personal sino algo supra-personal y cósmico. Cuando en la meditación me podía sostener en la atención pura que se contiene a sí misma, me vivenciaba en un ámbito más allá de todo despertar personal. Lo personal –todas mis representaciones y recuerdos− ahora pasaba a ser un obstáculo para moverme libre y estar despierto en el mundo espiritual. En marzo de 1993 lo describí así:

Siempre vuelvo a tomar este camino de la realización de mi yo para lograr seguridad en la vivencia de este ámbito nuevo para mí. Pero cuando más estabilidad logro en el mundo supra sensible tanto más se intensifica la fuerza de adhesión a mi persona, lo cual me nubla el ‘entorno’ supra sensible. (La palabra entorno es adecuada aunque al mismo tiempo no lo es. Pues este entorno supra sensible soy yo en la auto-percepción del yo, por otra parte la palabra entorno en la vida diaria denota el espacio a mi alrededor, o sea, fuera de mí). Hasta ahora avancé con fresca ingenuidad y sin temor, pero ahora se apodera de mí un profundo horror que no me permite dar el siguiente paso decisivo. Ahora tengo que separarme de este paquete de fuerzas o sustrato de recuerdos que hacen a mi persona, que me enlaza con firmes ligaduras. Pero me vivencio frente a la nada. Si ejerciese esta separación, daría el paso hacia la nada, con el peligro de llegar a ser nada y permanecer siendo nada. Tengo que matarme a mí mismo. Esto me horroriza. Siempre que me realizo vivencio que estoy ante un espacio infinito vacío o solitario, pero que de algún modo muy singular es como un punto al cual debo entrar. (Aquí no me refiero a un sueño, sino la vivencia de un acontecimiento real en el sueño). Esta vivencia en el sueño consistía de lo siguiente: yo me realizaba y vivenciaba el horror, que ahora conocía, ante el salto hacia la nada. Sin embargo este horror era más potente que hasta ahora pues vivencié la certeza de que este salto es ineludible y que el mundo en el que vivo a diario también tiene que entrar allí, que tengo que exterminar el mundo y a mí mismo. Y que esto acontecerá pronto. ‘Todo debe y tiene que ser exterminado en un tiempo no demasiado largo’,
veía esta sentencia ante mi alma como un presagio. Esto me puso muy triste. Al despertar estaba bañado en sudor, mis miembros estaban acalambrados y desde entones
la vivencia del sueño descansa cual certeza en mi alma.

La realización del yo espiritualiza al mundo

En la vivencia del sueño que relato se anunciaba que la realización del yo no sólo se trata de una cuestión individual, sino que transforma al mundo, espiritualiza a la Tierra. Yo sé que esto se contradice con los hábitos de pensar actuales. Esto se debe a que partimos de la base de un mundo que consiste de sí mismo y que los individuos están separados de él. Esta creencia dual está profundamente arraigada en el alma. Yo mismo me debato desde hace decenios con ella y siempre vuelvo a encontrarla en algún recóndito lugar de mi alma en que anida.

En contraposición a esta creencia he llegado a entender que el mundo y la representación del yo, sólo surge a partir de la rotura del yo real. El mundo es el yo real que se niega a sí mismo, que entonces surge en la conciencia como dado. Cuando el yo se realiza, se disuelve el olvido de sí mismo y el mundo es yo, es decir, espíritu que se produce a sí mismo. El mundo entonces deja de ser una cosa fuera de mí, sino que llega a ser seres espirituales individuales y concretos que están en mí. En la geomancia y en la Antroposofía se practica la percepción diferenciada de estos seres espirituales.

Además comprendí que para el ser humano individual la meta del desarrollo individual más allá del umbral hacia el mundo espiritual, es el despertar en el yo cósmico, supra personal. Pero cuando despierto en el yo cósmico, lo transformo. Y como el yo cósmico no se limita a una sola persona, se transforma todo el mundo. De modo que el desarrollo personal no es un asunto privado que pueda ser llevado a cabo en soledad en el propio espacio, sino que siempre es una transformación del mundo.

Para el mundo se ve de este modo: la forma en la que el mundo se nos presenta en la actualidad, es la consecuencia de la forma de nuestra conciencia. En idioma esotérico, los planetas son formas de conciencia. El planeta Tierra es la conciencia de las cosas. Esta forma de conciencia actual consiste justamente en que es inconsciente de sí mismo y que por ende no sabe nada de cuán conectado está con la forma en la que se presenta el mundo terrenal. Es por esto que pensamos que existe una Tierra independientemente de nuestra conciencia. Cuando espiritualizamos la conciencia en el yo real, también espiritualizamos el mundo: desarmamos la antigua Tierra y surge un nuevo planeta. Este planeta nuevo no consiste de la materia conocida. Su sustancia es exclusivamente movimiento del yo. A este planeta no se lo puede contemplar desde afuera, sólo se lo puede generar desde adentro.

En 1996 lo resumí así: “El descubrimiento del yo que se realiza es el punto de inflexión del desarrollo del mundo. Hasta ahora nos habíamos visto frente a la exteriorización del yo que se realiza, ahora comienza la interiorización de lo exteriorizado. El significado de este estado de cosas no puede ser minimizado, o dicho de otro modo: no podemos llegar a comprender cuán grandes son sus repercusiones.

La decisión para el nacimiento del nuevo planeta

Con las vivencias y conocimientos aquí expuestos creció en mí el más sagrado compromiso de asumir responsabilidad para el nacimiento del nuevo planeta. Me quedó en claro que se trataba de una decisión de la voluntad. Tengo que generar una fuerte voluntad que sea libre y pura. Atender a esta voluntad, fue mi ocupación meditativa por muchos años. Siempre sentía que eso era lo más importante que podía hacer en mi vida. Hay mucho que depende de que lo haga. La responsabilidad del desarrollo de la Tierra también es mía. A esta sustancia interior sagrada que llenaba mi alma, no puedo describirla en palabras. De todas formas transcribo algunas anotaciones de mi diario de aquellos años, de las que se puede llegar a vislumbrar algo:

No hay un antes de esta decisión, ninguna historia kármica previa. Aquí comienza un karma nuevo.
Esta decisión no tiene que fundamentarse en nada. Es el momento en el que surge el yo que se realiza. El hombre viejo tiene que morir, es la hora en la que nace el nuevo hombre.
Este es el núcleo de la cosa: mientras tenga puesta la mira en la ‘nueva tierra’, mi observación es externa y no encuentro un punto de partida.
Tengo que mirar hacia el yo que se realiza, ¡ésa es la fuente de energía! ¡El yo que se realiza es la nueva tierra! (30 de marzo de 1977).

El significado de la decisión de poner el fundamento de una nueva Tierra en la decisión de acoger la realización del yo que se realiza se me aclaró: De hecho es el comienzo, la hora del nacimiento de un nuevo planeta (Júpiter: construido de los cuerpos de los seres humanos). Este nacimiento es un hecho espiritual en el interior. Seguramente en mi actual vida este nacimiento sólo podrá ser un hecho marginal. Pero con la decisión del nacimiento surge un campo de fuerza que irá atrayendo lo demás.” (16 de abril de 1998).

La vivencia se fue intensificando cada vez más mediante una reiterada imaginación. El 13 de noviembre escribí: Hace años que al realizar unos ejercicios aparece cierta imaginación. Esta se presenta tan pronto medito en la actividad de la auto observación del pensar o del percibir. Se trata como de la imagen de apertura. Me maravilla: ¿Por qué surge? La imagen es un planeta redondo y brillante pero no encandila, es de color ocre, se halla suspendido en el aire pero nada hay a su alrededor. Una imaginación no habla. Una imaginación en sí es enigmática. Mientras tanto me apercibí de que se trata del nuevo planeta (estado de conciencia), cuyo nacimiento es el acontecimiento del siglo XX. Y depende de nosotros si llegaremos a ser habitantes de este planeta o no.

Mientras que hasta 1999 todavía sentía que tenemos que poner un punto inicial, más adelante tuve la sensación de que nos encontramos en medio de. El primero de agosto 2001 escribí:

Más allá del umbral: Vivir sobre la Tierra sumergida. El tercer milenio ha comenzado. ¿Cuál es nuestro lugar de destino? ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿De dónde venimos?
Venimos de la Tierra, pero esta con la finalización del siglo XX se hundió definitivamente. La destrucción de la Tierra fue el resultado del siglo XX. Hemos perdido nuestro lugar. Ahora obramos en favor del nacimiento del nuevo planeta que será nuestro futuro hogar. Este planeta nuevo es completamente distinto que la antigua Tierra, tan distinto que es difícil de creer.

Entonces, en 2003, conocí las narraciones de Marko Pogačnik respecto a la transformación de la Tierra y comenzó mi intercambio con otros geomantas. Sus narraciones fueron sorprendentes para mí. Hasta ese momento yo había estado bastante solo. No es muy fácil explicarle a alguien que en realidad la Tierra ya se hundió y que estamos trabajando en la conformación de un nuevo planeta. Tal afirmación a un contemporáneo le suena muy extraña. Tuve que aprender a guardar mi punto de vista espiritual en soledad y mantenerlo independientemente de la modalidad de pensamiento de la actualidad y apoyarme en mis propias vivencias. De todas formas cuando constaté las vivencias de la transformación de la Tierra por parte de otras personas, para mí la misma llegó a ser más real. Antes la duda, de que tal vez estaba evaluando mal la situación, era mayor.

Gracias a esta confirmación, el problema paulatinamente pasó a ser el siguiente: Desde 1996 hasta 1999 había tenido la fuerte sensación de que era responsable de la transformación de la Tierra. Por supuesto que como ser humano terrenal, no se puede ser el único responsable de tal proceso, uno es uno entre millones y es co-responsable, nunca se lleva la plena responsabilidad. Pues sólo en este sentir puedo generar la necesaria fuerza de voluntad.

¿Qué tenemos aquí? ¿Cómo empezó la transformación de la Tierra? ¿Quién participó? ¿Esta sensación de la responsabilidad absoluta sólo fue la expresión de un delirio de grandeza juvenil? ¿Este sentimiento, sólo estuvo para amplificar el ego?
El siguiente pensamiento me pareció lógico: más allá del umbral de lo personal –el yo cósmico supra personal− se inscribe la responsabilidad total, pues allí ya no obra la persona individual, sino el ser humano cósmico. Sentir la responsabilidad total ingresa desde mi parte supra personal. Pero ¿qué significa esto concretamente? ¿Quién es en concreto el ser humano cósmico? Estas preguntas por algunos años permanecieron sin responder.

La conferencia supra consciente de seres micaélicos de las esferas

En 2005 se me abrió un nuevo ámbito del mundo espiritual: el mundo de los muertos, el mundo de los seres humanos de las esferas. Esta connotación me parece más acertada que muertos, pues ellos no están muertos, sino más vivos que nosotros. También es más adecuada que difuntos pues una vez atravesado el kamaloka3 en el Devacán4 llevan una existencia esférica propia antes de volver a ser innacidos. En los años anteriores, como ya lo mencioné, sólo pude vivenciar conscientemente a dos personas de las esferas. Ahora aprendí a moverme con mayor libertad en ese ámbito y muchas veces tengo encuentros. A principios de 2006 volví a ocuparme del enigma de la transformación de la Tierra y a cómo generar mi voluntad. Con las cualidades nuevas que había adquirido ahora pude vivenciar lo siguiente: muchas veces entro en la sustancia de voluntad que a partir de 1996 fui generando para el nacimiento de un nuevo planeta, la que por supuesto tengo que volver a generar siempre de nuevo. Tengo la vivencia de que la sensación de responsabilidad individual total sólo es el aspecto externo. El aspecto espiritual interior de esta decisión voluntaria es una gran comunidad de seres humanos de las esferas que confluyen y están impregnados de la fuerza del espíritu temporal de Micael –el ángel de la libertad. Literalmente compenetrados, esto es así. En una primera impresión no me queda claro si estoy en contacto con Micael o con seres humanos de las esferas. Esta comunidad de seres humanos de las esferas que confluyen es concretamente el ser humano cósmico. Éste no es un solo ser humano enorme, sino la unidad de seres humanos individuales, que como seres esféricos se extienden por todo el cosmos.

El espíritu de equipo de estos seres humanos micaélicos de las esferas es fascinante: todos para uno, uno para todos. Un llevarse mutuo igualitario y fraterno. Yo me cuestioné ¿cuántos participan? No puedo decir una cifra, pero son muchos, cientos de miles, millones. La decisión voluntaria de la cual pensé que yo había generado en soledad, de hecho había sido la decisión de seres humanos micaélicos de las esferas. Cuando ingreso al interior de esta voluntad, me vivencio compenetrado por esta comunidad micaélica. En estas oleadas de voluntad, estos seres esféricos se ponen de acuerdo. Ellos quieren el nacimiento del nuevo planeta y yo –sin haberlo sabido− sólo participé. Entiendo que muchas otras personas encarnadas –sin saberlo− participaron de esta conferencia suprasensible que aconteció en los años 1995 hasta 1998.

Luego se sumaron otras experiencias:

Al conectar con los nuevos elementales crísticos muchas veces pude encontrar una vía rápida para mi alma hacia la esfera de esta comunidad micaélica. Tengo la impresión de que esta decisión supra sensible vivificó o apoyó el despliegue de los seres elementales crísticos. Presumiblemente esta decisión voluntaria irradia en el aura terrenal generando procesos de cambio. Esta es una hipótesis. No me es posible bosquejarla en detalle.
En 2006 me contacté con un ser humano de las esferas, fuerte e impulsor: el espíritu de quien en su momento fue Helmuth Moltke — director de la armada alemana hasta 1914, que murió en 1916. Aquí no puedo entrar en detalles, quiero limitarme a lo esencial: este espíritu está íntimamente ligado a la Antroposofía. Con alegría y mucha fuerza trabaja vivificando la espiritualidad que es vivenciada en nuestra cultura. Su presencia en mi aura por lo general fue con amplitud de conocimiento del mundo, libre fuerza guiadora, confianza en el emprendimiento y mucha motivación. Uno trabaja muy a gusto con alguien así. A su vez vivencié una voluntad para encarnar que apunta hacia el año 2030 más o menos y que conecta con el impulso de una formación social espiritual. Un impulso de esas características no lo puede conformar uno solo. Por eso pregunté y pude vivenciar que hay muchas más almas de la conferencia de Micael con voluntad de encarnar. Esto también es irradiación de la decisión volitiva supra sensible de portar la Tierra. Estos seres de las esferas para entonces en la medida de lo posible quieren haber logrado buenas condiciones sociales de modo que puedan desplegar sus habilidades espirituales y no se marchiten en un clima de indiferencia y ceguera espiritual. A esta fuerza nos podemos unir.

El obrar conjunto de personas encarnadas y seres humanos de las esferas de la conferencia suprasensible de Micael.

¿Cómo es que personas encarnadas, puedan ayudar −mediante trabajo espiritual meditativo− a los seres humanos micaélicos de las esferas, a impulsar la transformación de la Tierra? Desde el punto de vista encarnado esto más bien se ve como increíble — ¿acaso los seres humanos micaélicos de las esferas no son espiritualmente muy superiores a nosotros? En el año 2007 muevo esta pregunta por algunos días en mi interior, la llevo a la meditación y se la presento a los seres micaélicos de las esferas. Me concentro y sostengo esta pregunta fuera del ámbito de lo físico sensorio y noto que me transformo. Me vivencio como un organismo angélico con muchas ramas que rodean la Tierra y tengo distintas experiencias que quisiera expresar en forma de pensamientos:

Se trata de conocimiento intuitivo, es decir que yo mismo en ese momento no existo sino soy los otros seres espirituales y vivo su vida. A los mundos espirituales superiores en los que viven los seres humanos micaélicos de las esferas sólo se llega desde la intuición. Con la imaginación (imágenes movibles, llenas de seres) no se llega a esta área espiritual. Esta diferenciación para mí es importante, la tengo en cuenta pues es una posibilidad para controlar si las percepciones son verosímiles.
No puedo contactar un alma individual, en la cual vivir, antes bien se trata de la percepción de una comunidad. Como siempre quiero ver la fuente, no me siento satisfecho con esto y en mi interior formulo la pregunta sobre la veracidad. Después de esto me percato de que mi ángel es garante y que él protege todas las vivencias con su cálida fuerza. De este modo, la posibilidad de que se trate de una identificación con fuerzas angélicas o muertos del adversario que intentan hacerme creer algo, queda excluida. Habiendo realizado estos dos “controles”, me quedo satisfecho en lo que hace a la pureza de las percepciones.
Descubro que los seres humanos micaélicos de las esferas viven dentro de sus ángeles, que están unidos a muchos otros ángeles. Este organismo angélico es como una red que compenetra todo el cosmos espiritual, de modo que los seres micaélicos de las esferas también se compenetran mutuamente. Micael, como espíritu guía de la época ondula dentro de este organismo que se extiende alrededor del mundo como fuente interior de orientación y fuerza. Con ello, la habilidad para vivenciar de estos seres micaélicos de las esferas se multiplica hasta lo inimaginable. El amplio mundo espiritual, astral y etéreo se hace visible para ellos. Ellos poseen justamente aquello que nos falta a nosotros los seres humanos encarnados. Para nosotros los mundos supra sensibles en principio son invisibles y sólo con un gran esfuerzo podemos llegar a aclarar algunos fenómenos para percibirlos. La percepción de lo supra sensible para estos seres micaélicos de las esferas es absolutamente simple, todo está abierto y es accesible. Esto no es así para todos los difuntos, muchos viven en una luz crepuscular. Pero para quienes obraron a favor de la conferencia suprasensible de Micael hacia fines del siglo XX, esto es así.
A raíz de este desplegarse dentro del organismo angélico los seres micaélicos están plenos de la voluntad de las jerarquías angélicas. Por haberse unido conscientemente con el mar cristiano de ángeles y mantenerse a distancia de las huestes angélicas luciféricas y ahrimánicas, tampoco puede ser de otro modo más que ellos mismos compartan la voluntad de las jerarquías angélicas micaélicas. Mas el contenido de la conferencia suprasensible de Micael es la libre decisión humana de darle al cosmos una nueva base de libertad y amor. La libre decisión humana de transformar y revertir a la Tierra. Los seres humanos micaélicos de las esferas junto con los ángeles desean esta libre decisión. Pero ellos no lo pueden llevar a cabo por esta su voluntad entretejida en las jerarquías angélicas. O sea que la conferencia de Micael sólo puede resultar si de ella participan seres humanos encarnados que nada saben de lo que al mismo tiempo sucede en el mundo espiritual.
Los seres humanos encarnados pueden aportar la parte tan necesaria que falta: la decisión por libre voluntad de portar a la Tierra y compenetrarla de amor. Los seres humanos de las esferas a esto lo vivencian así: amarrados al organismo angélico miran hacia el reino humano de la Tierra y ven una nube impenetrable y oscura, conformada por un pensar, un sentir y una voluntad ahrimanizados. Ahora, si un participante de la conferencia de Micael que está encarnado, toma la decisión voluntaria de portar al cosmos desde su libertad, si la toma existencialmente, genera una sustancia volitiva radiante, cristalina, cristificada que aflora desde esta nube oscura como una fuente. Para los seres humanos de las esferas esto siempre es un acto festivo, como ¡un milagro! Ellos toman esta sustancia volitiva, uno podría decir que la beben y tienen la siguiente experiencia: Mediante la ingesta de este milagroso brebaje pierden la forma de estar entretejidos en el organismo angélico y se vivencian descansando en su propio yo. Allí acontece un verdadero corte. Tienen una vivencia yoica que de otro modo sólo le es posible a personas encarnadas. Esta sustancia volitiva libremente generada les confiere un nuevo fundamento. Desde este fundamento pueden volver a integrarse al organismo angélico sin perderlo. Así es como los seres de las esferas micaélicos compenetran el mundo espiritual con nueva sustancia de libertad. Sospecho que se trata este de un impulso necesario para la transformación de la Tierra que percibimos desde entonces en diferentes planos suprasensibles. Un sorbo de esta sustancia volitiva alcanza para todo el inmenso rebaño de seres micaélicos de las esferas. Pero no sólo hubo un sorbo, sino muchos provenientes de diferentes fuentes.
Desde los seres de las esferas afluye a la conferencia de Micael el contexto general y los detalles del mundo. Los seres humanos encarnados no tienen una percepción consciente de lo que genera su trabajo meditativo – sólo por ello pueden generar esta valiosísima sustancia. Muchas veces no saben nada de los vínculos, sino se sienten desolados y sin ayuda. Pero es justamente esto lo que lleva la fuerza de la libertad al mundo espiritual, que allí obra como fundamento. Una imagen apropiada para esto es la del lisiado y el ciego. Los seres de las esferas impedidos en su voluntad pueden ver todo, pero no pueden moverse. Los ciegos encarnados pueden moverse libremente a voluntad, pero andan a tientas. Ninguno puede avanzar solo, recién pueden retomar el camino cuando el ciego carga al lisiado.
Hay otro camino más hacia la conferencia de Micael, al que fluye esta sustancia de la libre voluntad. Algunos seres de las esferas generaron esta sustancia de la voluntad en su última encarnación y pueden tomarla desde su mirada hacia la propia encarnación y abastecer con ella a la sedienta comunidad micaélica.
La libertad humana es valorada de modo diferente por el mundo angélico cristiano: avance valiente y confiado – espera escéptica y preocupada.

El 7 de marzo de 2007 pude vivenciar otras conexiones:
Estamos en un acto conmemorativo por el 100º cumpleaños de Helmuth James von Moltke en la iglesia de San Nicolás en Hamburgo. Fue ejecutado en el año 1944 por los Nacionalsocialistas por haber sido el iniciador del grupo de resistencia “Kreisauer Kreis”. Hay música, alocuciones y un relato biográfico escenográfico. Allí tengo la siguiente vivencia: Como era de esperar Helmuth James von Moltke está muy presente en este acto, como ser de las esferas, y entreteje y compenetra toda la sala – con él otros seres de las esferas, a quienes yo no puedo asir. Sólo me concentro en él. Le pregunto en qué estadio post mortem se encuentra en este momento y puedo vivenciar que vive en el área espiritual del Devacán, expandido sobre amplias regiones, relleno y portado por ángeles. Él ya no existe como persona, sólo como individualidad. Ya no se identifica con su vida anterior, esto pasó a ser parte de su mundo elemental externo. Ante el pensamiento de este festejo, ese mundo elemental resplandece y cobra vida. El mencionado señor Helmuth von Moltke de la conferencia de Micael fue el tío abuelo de Helmuth James von Moltke. Ellos tienen que haberse encontrado en Kreisau y seguramente siguen en contacto después de muertos. De modo que le pregunto si tiene contacto con su tío abuelo y si también él participa de los impulsos micaélicos. Pero la vivencia que tengo, traducida a palabras, versa algo así como: “Sí, se de mi tío, él vive en otras regiones. No sé qué hace, pero me resulta extraño y no me animo a mirar con detenimiento”. Esto me sorprende, pues a Helmuth James von Moltke lo percibo como a un ser de las esferas muy despierto y purgado, de quien fluyen las mejores fuerzas hacia la Tierra. ¿Cómo es que mantiene tanta distancia con este acontecimiento cósmico (la conferencia de Micael)? ¿Cómo es que no ha tomado nota de este acontecimiento transformador del mundo?
Me quedo en esta pregunta y espero. Lentamente percibo que vive colmado por y entregado a espíritus angélicos. Con gran devoción aspira la voluntad de los ángeles. Pero el impulso de llevar la libertad humana a esferas espirituales superiores y darle así un fundamento al cosmos espiritual, a él y a sus ángeles no les parece posible, e incluso lo tildan de arrogante y peligroso. Durante lo que queda de la velada me ocupo de acercarle el impulso micaélico. Para ello le permito que entre en mí de modo que pueda mirar a través de mis ojos el relato escenográfico.

Con esta vivencia tan sorprendente comprendo que en el mundo de los seres de las esferas y de los ángeles que viven en el ámbito de Cristo, existen dos grupos. Unos que son aliados del Arcángel Micael y del impulso del ser humano libre (conferencia de Micael). El otro grupo observa este impulso con escepticismo y lo considera demasiado exigido para el ser humano, y piensa que conduce a la arrogancia y al obrar del adversario. Estos ángeles escépticos y seres de las esferas son muy delicados y sumamente evolucionados. Con gran devoción y humildad se vuelven a Cristo y con cierta inquietud observan los aconteceres en la Tierra. Por otra parte los ángeles y seres de las esferas micaélicos vivencian el estar plenos de Cristo en el libre impulso micaélico del hombre. Perciben que con ello llegan a la anhelada cercanía de Cristo. Los alegra el poder vivir su devocional anhelo de Cristo, no sólo desde la distancia. Aquello que para los micaelitas significa el avanzar con coraje y plenos de esperanza, para el otro grupo es una inquietante espera.

El mundo espiritual no es un mundo unificado, sino sólo existen individualidades obrantes. En este sentido, cada declaración espiritual depende de quién venga. Es por ello que la pregunta de si el ser humano puede sostener al Cosmos en libertad, no puede ser respondida de un modo general. El hombre tiene que demostrarlo en la medida en que lo hace. Micael y los espíritus relacionados a él, trabajan en la libertad humana y han asumido el riesgo con total confianza. Otros ángeles crísticos no ven posible la libertad humana y observan llenos de preocupación qué es lo que hace Micael en su cualidad de espíritu de la época y estrecho confidente de Cristo. Micael avanza con espíritu emprendedor y con mucho coraje, otros ángeles quieren que el resultado los convenza. En qué área ángelica se ubica un ser humano de las esferas, naturalmente depende de los frutos de su labor terrenal. Mi impresión es que aquellos que estuvieron muy compenetrados del cristianismo convencional, muchas veces se unen a los ángeles que son más escépticos. Si hasta en el mundo espiritual la transformación de la Tierra no es notada por muchos, no me asombra que en el mundo terrenal sean muchos más quienes no la noten.

Con estas narraciones afirmo que la transformación de la Tierra también parte del ser humano, no del ser humano terrenal, sino del ser humano cósmico-espiritual, con la colaboración de seres humanos terrenales. Uno podría pensar que esto se contradice con la afirmación de que la transformación de la Tierra es un salvataje del cosmos. Yo no veo ninguna contradicción, solo veo diferentes puntos de vista. Mi delineación intenta partir del punto de vista de los seres de las esferas que viven en regiones más elevadas del mundo espiritual. Estos seres humanos de las esferas −según mi vivencia− son lo interno del mundo. Si el mundo cambia, es lógico, que de ellos parta un impulso. Para nosotros, los seres humanos terrenos, es como un milagro –un regalo− y a su vez un gran desafío y una oportunidad.

Resumen

Para mí en resumen resulta la siguiente imagen (se trata de una instantánea que sigue desenvolviéndose constantemente, ya que sigo descubriendo otros aspectos, que no pude ver antes):

Hacia el cambio de milenio a nivel suprasensible aconteció una transformación de la Tierra, de lo cual yo percibo:

En el mundo etéreo aparece un nuevo tipo de éter. Yo lo denomino éter crístico, ya que la vivencia de este nuevo éter está muy unida a una fuerte y clara vivencia del yo y a su vez con sentir que se está inmerso y nadando en Cristo.
En el mundo elemental aparece un nuevo grupo de seres elementales. Yo los denomino elementales crísticos porque remiten al Ser cósmico de Cristo y porque tejen su cuerpo etéreo del nuevo éter crístico. Estos seres elementales nuevos pueden ser encontrados en todas partes y ellos compenetran y transforman a los antiguos elementos agua, tierra, fuego y aire.
Surge una nueva conexión entre el hombre y los seres elementales: por un lado, los seres elementales se acercan más al hombre. Por otra parte los hombres van creando paso a paso un nuevo fundamento para ellos. Si hasta ahora los seres elementales vivían en espíritus angélicos, hoy se ubican cada vez más seres elementales en espíritus humanos, algo que muchas veces recién cobra forma en la vida post mortem.
En los últimos años, la humanidad ha desarrollado cierta claripercepción. Hoy es posible tener vivencias etéreas y astrales y percepciones kármicas en amplios círculos; hace unos decenios sólo se podía soñar con esto. En resumen, lo entiendo así: nos encontramos dentro de un proceso sin fin de nacimiento del nuevo planeta. Paralelamente a la antigua Tierra se va conformando un nuevo planeta etéreo –sostenido por seres humanos−, que la transforma y la espiritualiza. De este modo se evita la desintegración de la civilización terrena y la misión de la Tierra es guiada hacia el futuro. La sustancia del nuevo planeta es la decisión libre del ser humano de portar a la Tierra. Según mis percepciones, el fundamento de este proceso se conforma desde dos vertientes:

Llegó a ser posible porque en el transcurso del siglo XX el ser cósmico de Cristo ascendió en el mundo etéreo de la Tierra y lo compenetra. Pero el nacimiento del planeta nuevo sólo sucede en la medida en que sea asumido y portado por nosotros los seres humanos, desde nuestro interior. El Ser cósmico de Cristo nos ha dado esas posibilidades. Qué haremos con ellas, depende de nosotros.
Entre los años 1995 hasta 1998 −al menos− en el mundo espiritual aconteció un hecho significativo. Una gran cantidad de seres espirituales de las esferas se han unido y, −compenetrados de Micael, el espíritu guía de la época− se han encontrado en una conferencia suprasensible con seres humanos encarnados. En la misma los micaelitas tomaron la decisión de portar el nacimiento de la nueva Tierra y la transformación de la Tierra antigua. ¿Qué fue tan particular en esta conferencia de Micael? Los difuntos hasta entonces no habían tenido libertad, sino que compenetrados de las jerarquías, estaban inmersos en los contextos universales. A partir de cierto nivel en la vida post mortem, ellos tienen por meta la espiritualización de la Tierra y trabajan en ella. Lo particular de esta conferencia de Micael fue que en el mundo espiritual se trató de un hecho humano “libre”. Desde la Tierra, a partir de decisiones humanas libres, afluyó mucha fuerza, de personas actualmente encarnadas y mediante los impulsos de libertad que las personas trajeron consigo de su última encarnación.

A mi entender, esto para el futuro significa que:
Han de ser cultivadas las nuevas posibilidades de clarividencia para que puedan desplegarse. Sin cuidados especiales, estas cualidades nuevas se derraman o se desarrollan de modo enfermizo.
Como sociedad nos vemos ante la tarea y la posibilidad de impulsar una ola etérea (a continuación de la ola ecológica).
Mediante la propia vivencia etérea puede ser superado el materialismo en el pensar.

Se está preparando una encarnación de almas que están plenas de la conferencia de Micael descripta. Estas almas deseosas de encarnar hoy se ocupan de preparar un medio ambiente cultural correspondiente para que ellas puedan desplegar sus cualidades espirituales e interceptar la vida social. Estas almas tienen la voluntad de introducir una espiritualidad vivencial en nuestra vida cultural y desplegarla en un amplio abanico social.
Gracias a la transformación de la Tierra, la espiritualización de la misma recibió una base. Con ello el antiguo karma −el materialismo, los enredos y heridas interpersonales, etc.− naturalmente no se ha disuelto. Pero hemos adquirido un fundamento para poder trabajar en su disolución. Por la transformación de la Tierra no hemos sanado y no hemos adquirido un mundo sano, sino una posibilidad de sanación.
Todas estas conexiones son maravillosas. ¡Hay tanto por descubrir y tanto por hacer!

Notas:

Algunas de estas conferencias han sido publicadas en el libro del autor junto con Johannes Stüttgen: Kunstwerk Volksabstimmung – Die spirituellen und demokratischen Hintergründe der Direkten Demokratie (Voto popular, una obra de arte – Trasfondos espirituales y democráticos de la democracia directa), Wangen, 2004.
Más al respecto en: Rettet die Elementarwesen! – Neue Erde, Saarbrücken, 2010 2 (¡Hay que salvar a los elementales! Edición en español prevista para 2013, Editorial Dorothea).
Kamaloka literalmente significa “lugar de la codicia” (del sánscrito: kama : codicia, loka : lugar). En terminología cristiana se lo denomina purgatorio. Con el kamaloka se corresponden las cuatro partes inferiores del mundo anímico (mundo astral), en donde el ser humano ha de dejar aquello que codició, que sólo podría ser satisfecho mediante un cuerpo físico del que fue liberado por la muerte y que aún lo ata a la vida terrenal.
Se designa como Devacán, al mundo espiritual en sentido más concreto –tomado de la terminología teosófica-hindú.