Meditación II

Posted by on Ene 6, 2018 in Artículos | Comentarios desactivados en Meditación II

Meditación II

Meditación II Conferencia de Charles Kovacs Octubre 1985     Como lo he mencionado cuando hablé sobre el aspecto externo de la meditación, el conocimiento del mundo espiritual y la disciplina interior de meditación hace algunos siglos no se expresaban en palabras  sino en símbolos e imágenes. Y, aunque esto ya no es apropiado para nuestros días, el camino de ese lenguaje de símbolos, es superior a nuestra forma de comunicación habitual. Las imágenes tienen más vida que los conceptos intelectuales abstractos; esta es la razón por la cual un poema tiene más vida que un estudio científico. De modo que para obtener lo mejor de dos mundos, hemos de empezar con una de estas antiguas alegorías y luego traducir los conceptos que necesitamos para poder entender mejor.   Delante nuestro tenemos un grabado en madera del siglo XVII, su título: “la montaña de los expertos”. En la parte posterior del grabado hay una montaña, pero las siete figuras del frente, a los lados de los peldaños, nos permiten dilucidar que esta no es una montaña real. Las siete figuras representadas son los siete planetas conocidos hasta entonces.  Atrás vemos el círculo del zodíaco y vemos inscripciones con el nombre de los cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra. Y, todo esto –los planetas, el zodíaco y los elementos− representa al cosmos, tal y como se lo entendía entonces; no el cosmos físico de la astronomía, sino un cosmos, un universo de seres espirituales y de fuerzas. Y este cosmos espiritual que está siendo representado en este grabado es el mundo-espíritu o el Espíritu del Universo, al cual me refiero en la conferencia anterior (Meditación I). Los elementos, el zodíaco y los planetas son la expresión externa, concreta, del mundo espiritual, el Espíritu del Universo. Y, tal como lo he mencionado, el propósito de la meditación es conducir el espíritu del hombre hacia el espíritu del universo. En el fondo del grabado hemos asumido que ha sido representado el mundo espiritual y, pensamos que la parte anterior se refiere al espíritu humano. Pero antes de cuestionarnos qué estarán haciendo las personas allí representadas, queremos entender un poco qué significa: espíritu humano. Una respuesta o una aproximación natural a esta cuestión −si uno toma el camino en el que Rudolf Steiner distingue entre cuerpo, alma y espíritu− la podemos encontrar en el primer capítulo de su libro “Teosofía”. Allí nos vamos acercando de un modo parecido al que sigue: Estoy en un jardín y veo una flor. Lo que puedo ver es el instrumento del cuerpo físico. Yo disfruto del aroma y de los colores de la flor. Esto que se regocija ante esa maravilla de la naturaleza, es mi alma. Y ahora viene el tercer paso: reconozco que la flor es una rosa. De esa flor que tengo delante de mí, puedo describir su particularidad y ordenarla bajo el concepto “rosa” – que incluye a todas las rosas. Esa flor que tengo delante de mí se marchitará, mas el concepto “rosa” es eterno. La manera en que mi interioridad ubica conceptos generales tales como “rosa” es una actividad del espíritu. A esta actividad del espíritu la denominamos “pensamiento” y el pensar es, por cierto, una actividad del espíritu del hombre. Sin embargo, y este es el problema, bajo condiciones normales de la vida, no experimentamos nuestro pensar, pues es de naturaleza espiritual. Aún peor, no experimentamos la actividad del pensar en absoluto. Lo que quiero decir con esto es: yo camino por la calle, estoy consciente de las cosas y de las personas que pasan y también soy consciente...

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Meditación I

Posted by on Ene 6, 2018 in Artículos | Comentarios desactivados en Meditación I

Meditación I

Meditación I Conferencia de Charles Kovacs   Cuando hablamos de “meditación”, la mayoría de las personas asocian esta práctica con el Oriente. Y es cierto, muchísimas personas que practican y ejercitan meditaciones, lo hacen o empezaron a hacerlo desde el yoga. Pero en Occidente también existe la meditación; aunque no sea tan conocida. Aunque hace muchos siglos que existe la meditación en occidente, esta no ha sido tan difundida. Hay buenas razones que justifican esto. En primer lugar, la práctica de la meditación de la escuela occidental, sin el conocimiento de las estructuras humanas y sin conocer medianamente el mundo espiritual, puede ser un equívoco y para algunas personas, incluso peligroso. Existe una antigua leyenda que habla sobre un aprendiz de hechicero que no pudo hacer frente a los espíritus a los que había invocado. El conocía el conjuro mediante el cual los podía atraer, mas no conocía el otro, el que tenía que recitar para que se marcharan. Esta leyenda oculta una verdad, esta verdad se refiere a las fuerzas que se engendran en la meditación. Meditar significa trabajar con fuerzas ocultas, se trata de fuerzas de las que conocemos muy poco. Esta es la razón por la cual la escuela de occidente no ha recomendado nunca la práctica de la meditación; se trata del propio bien de quien desearía meditar. Para hacerlo, primero habría que acceder a ciertos conocimientos. En el siglo pasado ese requisito, el de adquirir conocimientos, era transmitido en forma de imágenes simbólicas que solo podían comprender quienes tenían acceso a los medios pertinentes. Hoy día esto ha cambiado. Hoy día el “arte” de la meditación –pues se trata de un arte− y el conocimiento del mundo al cual pertenecen, ha de ser compartido con todas aquellas personas que deseen aprenderlo y debe ser transmitido en un idioma que sea fácil de comprender. No obstante ello, las imágenes simbólicas utilizadas en épocas anteriores siguen siendo de gran utilidad, pues nos aportan  mucho sobre el camino que uno recorre en la meditación. A comienzos del siglo XVII ha sido publicado un libro en el cual se habla sobre una historia que es tan fantástica que el lector puede quedar perplejo. Pero, al observar el extraño evento que se describe en esta historia y entender su simbología en cuanto a experiencias que se suscitan en el interior, uno comienza a percibir su sentido y las imágenes cobran sentido. La historia comienza en la época de la Pascua y el héroe de la historia, se halla en un estado de ánimo que coincide con la fiesta santa. Se halla en estado de devoción y reverencia cuando de pronto la cabaña en la que vive  es  sacudida por una violenta tormenta. Tan pronto se recobra de esta experiencia, se le aparece un Ángel que le entrega una carta. Se trata de una invitación para ir a una boda, una boda real. La carta anuncia la boda de un rey con una reina y el héroe está invitado a la boda. En la invitación, además, se le hace una extraña advertencia: “A no ser que tomes baños con frecuencia, la boda para ti será perjudicial”. Así es como comienza la historia. Consideremos el significado de estos extraños acontecimientos. En primer lugar tenemos que saber a qué se refiere o cómo hemos de interpretar la boda real a la que está siendo invitado el héroe de la historia. Como toda la historia se mueve en torno a esta boda, es lo primero que tenemos que averiguar. La respuesta está dentro de la única definición que Rudolf Steiner alguna vez ha...

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Los pastores

Posted by on Dic 6, 2017 in Artículos | Comentarios desactivados en Los pastores

Los pastores

Los pastores Charles Kovacs   El relato del nacimiento de Jesús tal y como lo describe Lucas en su Evangelio, ha conmovido los corazones humanos durante siglos. Las circunstancias humildes del nacimiento del Redentor apelan a algo en nosotros que nos une a todos los seres humanos. Apelan al aspecto universal de lo humano en nosotros. Esto no cambia, si agregamos lo que dice la Ciencia Espiritual de este niño cuyo nacimiento se describe en el Evangelio de Lucas. El alma de este niño, a diferencia de la de otros seres humanos, nunca antes había encarnado. Había permanecido en el mundo espiritual y fue preservado de La Caída. Esta alma no fue afectada por “el pecado original”. Lo que hay en este niño, es el alma de la humanidad “en su primordial inocencia”, en su bondad natural, no afectada por la tentación de Lucifer y la consiguiente Caída. Al ser conscientes de la naturaleza de este niño, no puede ser casual que los primeros hombres que lo adoraron fueran pastores. Se nos cuenta que fueron enviados Ángeles para anunciar su nacimiento; que llevasen este mensaje a pastores no puede tratarse de una preferencia casual. Para la tradición judía, en la tradición del Antiguo Testamento –y Lucas, el autor del Evangelio, seguramente la conocía– el pastor no es simplemente un oficio, es un símbolo. No es casual que Moisés, en la etapa de su vida en la que Dios le habló desde la zarza ardiente para encomendarle su misión, era un pastor. Que los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob o fuesen pastores, no se trata de un detalle menor. A esto sumemos que el salmo del Rey David más conocido y amado versa: “el Señor es mi Pastor” (Salmo 23) Con respecto al símbolo del pastor, en realidad existía una tradición oculta. Para comprender su significado, debemos remontarnos a la historia de Caín y Abel, los hijos de Adán y Eva. Se dice que Caín era un campesino, que cultivaba la tierra y que Abel era un pastor. Ahí, en las diferentes labores de ambos hemos de buscar el significado oculto. En una conferencia dada en la escuela esotérica, Rudolf Steiner habló del trasfondo oculto de esta leyenda. Caín cultiva la tierra, siembra la semilla y recoge las cosechas. Cuando lo hace, transforma la tierra, el mundo físico. El impulso de Caín conduce al hombre al mundo físico. Abel cuida las ovejas, no transforma la tierra, a él no le interesan los logros en el mundo de la materia, él eleva su mirada al mundo espiritual y deja la tierra como es. El impulso de Caín que se dirige hacia la tierra, ineludiblemente lo pone en contacto con fuerzas lucifericas y ahrimánicas. Por otra parte, Abel anhela la pureza y la bondad de la naturaleza humana, tal y como había estado antes de la Caída. Abel eleva su mirada hacia aquél Ser que más tarde nacería como el niño Jesús del Evangelio de Lucas. Queda claro que Caín y Abel representan dos aspectos d la naturaleza humana, dos aspectos que están en cada alma humana. En cada uno de nosotros hay un Caín y un Abel. En la gran mayoría de nosotros el impulso de Caín es más fuerte y casi todos los días Abel es superado por su poderoso hermano. Mas en todas las épocas y en todas las naciones ha habido personalidades portadoras del impulso de Abel. Siempre que aparecieron han sido considerados “hombres santos”. Y para las comunidades en las que vivieron estos representantes de Abel fueron pastores: mantuvieron viva la certeza de que el ser humano...

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Libres en la tercera edad

Posted by on Nov 14, 2017 in Libros | Comentarios desactivados en Libres en la tercera edad

Libres en la tercera edad

Libres en la tercera edad de Gudrun Burkhard Cada vez son más las personas que en la actualidad alcanzan edades avanzadas. El límite de los 63 años se supera ampliamente. Por lo que leemos en las conferencias de Rudolf Steiner, el destino ya no impacta tanto a partir de los 63 años en las personas. ¿Qué significa: ya no ser portado por las fuerzas planetarias? ¿Qué tareas nuevas pueden asumirse después de los 63? Y ¿cómo se prepara uno para una nueva encarnación? Gudrun Burkhard aborda todas estas preguntas con el objetivo de darles la opción de seguir con el trabajo biográfico –que ha sido desarrollado para personas que trabajan y ejercen una profesión– a las personas mayores. Sobre la autora: Gudrun Burkhard, de padres alemanes, nació en Brasil. Es médica y co-fundadora de la Clínica Tobías en São Paulo. Desde 1977 da cursos para el trabajo biográfico, pues es una de las terapeutas antroposóficas más experimentadas en este ámbito. Hojear las primeras páginas del libro: Para comprarlo o regalarlo, ponte en contacto conmigo: Nombre y apellido (requerido) Correo electrónico (requerido) Asunto...

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Yo, Jonás (alias Pildorita), y ese asunto del amor.

Posted by on May 18, 2017 in Libros | Comentarios desactivados en Yo, Jonás (alias Pildorita), y ese asunto del amor.

Yo, Jonás (alias Pildorita), y ese asunto del amor.

Yo, Jonás (alias Pildorita), y ese asunto del amor. de Brigitte Werner Julio de 2015 Una lectora de Bischofsheim Recién acabo de terminar la lectura de este libro y pienso hacer algo que solo he hecho dos veces en mi vida (acabo de cumplir 50 años): volver a leerlo enseguida. El libro abrió mi corazón y le dio calor a mi alma. Yo no tuve un abuelo y me hubiera gustado muchísimo que el mío fuera como el abuelo Leo. La Sra. Werner escribe de un modo tan maravilloso que es un placer leer este libro, da igual si uno es joven o viejo. Deseo poder seguir leyendo muchas de estas hermosas palabras. Un placer que ha dibujado muchísimas sonrisas en mi rostro. Hojear las primeras páginas del libro: Para comprarlo o regalarlo, ponte en contacto conmigo: Nombre y apellido (requerido) Correo electrónico (requerido) Asunto...

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